UN NUEVO “ARCA DE NOÉ”: CREAN UN CORREDOR DE 2.000 KILÓMETROS PARA PROTEGER LA FAUNA DE SUDAMÉRICA
Organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay lanzaron “Ríos del Yaguareté”, una iniciativa que busca restaurar y conectar ecosistemas de la cuenca del Paraná. El proyecto contempla grandes “arcas” de biodiversidad, zonas de amortiguamiento y corredores naturales para favorecer el desplazamiento de especies amenazadas.
Una ambiciosa iniciativa de conservación busca crear una enorme red de protección para la fauna silvestre en el corazón de Sudamérica. El proyecto, denominado “Ríos del Yaguareté” o Jaguar Rivers, pretende restaurar y reconectar ecosistemas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay utilizando los grandes ríos de la región como corredores naturales.
La propuesta fue presentada recientemente por cuatro organizaciones dedicadas a la conservación: Fundación Rewilding Argentina, Onçafari de Brasil, NATIVA de Bolivia y Fundación Moisés Bertoni de Paraguay.
El objetivo es trabajar sobre aproximadamente 2.050 kilómetros de ríos continentales y una superficie de unos 2,5 millones de kilómetros cuadrados dentro de la cuenca del Paraná, una de las regiones de mayor biodiversidad del continente.
EL YAGUARETÉ COMO ESPECIE EMBLEMÁTICA
El protagonista que da nombre al proyecto es el yaguareté, uno de los grandes depredadores de Sudamérica y una especie amenazada.
La iniciativa toma a este felino como especie clave para recuperar ambientes completos. La idea es que, al proteger los territorios donde vive el yaguareté y permitir la conexión entre poblaciones aisladas, también se beneficien numerosas especies que comparten esos ecosistemas.
Según la Fundación Rewilding Argentina, actualmente existen poblaciones de yaguaretés aisladas en sectores de los ríos Paraná, Bermejo y Pilcomayo. La falta de conexión entre estos grupos dificulta el intercambio genético y la recuperación de la especie.
Por eso, los ríos y sus zonas ribereñas tendrán un papel fundamental dentro de la estrategia.
¿QUÉ SON LAS “ARCAS”?
Uno de los conceptos centrales del proyecto son las denominadas “arcas” de biodiversidad.
No se trata literalmente de barcos ni de refugios donde se encerrarán animales. Son grandes áreas naturales protegidas y restauradas en las que se busca recuperar ecosistemas funcionales y mantener poblaciones saludables de especies nativas.
Estas áreas actuarían como puntos de origen desde los cuales los animales puedan dispersarse naturalmente hacia otros territorios recuperados.
La propuesta también contempla acciones de conservación activa, incluyendo translocaciones de ejemplares cuando sea necesario para recuperar poblaciones en determinadas regiones.
UNA RED DE REFUGIOS ENTRE LAS GRANDES ÁREAS
Las arcas no funcionarán de manera aislada. El proyecto contempla crear zonas intermedias que permitan que los animales puedan desplazarse entre los grandes espacios protegidos.
Entre ellas aparecen las denominadas áreas búfer, ubicadas alrededor de las arcas, donde se busca promover actividades económicas compatibles con la conservación de la fauna.
También están los llamados “stepping stones”, pequeños refugios distribuidos a lo largo de los corredores naturales. Muchos podrían encontrarse en terrenos privados y servirían como lugares seguros para que los animales descansen, se reproduzcan y continúen su desplazamiento.
LOS RÍOS COMO AUTOPISTAS DE LA NATURALEZA
El proyecto plantea aprovechar los propios ríos como corredores ecológicos.
La red incluye sectores de los ríos Paraná, Iguazú, Bermejo, Pilcomayo y Paraguay, conectando distintos ambientes de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
Las riberas y las planicies de inundación cumplen funciones esenciales para numerosas especies porque ofrecen alimento, refugio y lugares de reproducción. Además, permiten que los animales se desplacen entre diferentes áreas naturales.
El proyecto también contempla monitorear estos ambientes mediante tecnología, embarcaciones y participación de comunidades locales.
CASI 20 ESPECIES EN EL CENTRO DE LA INICIATIVA
Uno de los objetivos anunciados es recuperar alrededor de 20 especies nativas amenazadas mediante la restauración de sus hábitats y la recuperación de corredores.
Entre las especies mencionadas se encuentran el yaguareté y la nutria gigante, además de otras especies que forman parte de los ecosistemas vinculados a la cuenca del Paraná.
La iniciativa también toma como referencia experiencias de conservación desarrolladas durante los últimos años en lugares como los Esteros del Iberá y el Pantanal brasileño.
UN PROYECTO PENSADO A 20 AÑOS
“Ríos del Yaguareté” plantea una estrategia de largo plazo. La visión de sus impulsores es trabajar durante aproximadamente 20 años para restaurar ambientes, recuperar poblaciones de fauna y generar una red conectada de conservación.
La iniciativa también busca involucrar a las comunidades que viven en estos territorios mediante actividades vinculadas al turismo de naturaleza y economías regenerativas.
El proyecto parte de una idea central: para recuperar especies amenazadas no alcanza con proteger pequeños espacios aislados. Los animales necesitan territorios conectados que les permitan desplazarse, reproducirse y encontrar nuevos ambientes.
Así, los ríos de Sudamérica podrían convertirse en verdaderos corredores de vida y las grandes áreas protegidas funcionarían como “arcas” desde las cuales la fauna pueda volver a expandirse por territorios donde alguna vez estuvo presente.
Fuentes consultadas:
Fundación Rewilding Argentina, Jaguar Rivers Initiative y Gobierno del Chaco.