TRES MUERTES EN CANALES DE MENDOZA EN MENOS DE UNA SEMANA: DOS DE LAS VÍCTIMAS ERAN NIÑOS
Entre el 6 y el 12 de octubre se registraron tres episodios trágicos vinculados con canales de riego y zanjones en la provincia. Las víctimas fueron un niño de 12 años, una beba de un año y un hombre de 25. Los casos volvieron a poner el foco en los peligros de estos cauces y en la necesidad de extremar las medidas de prevención.
TRES TRAGEDIAS EN SIETE DÍAS
Mendoza atraviesa días de conmoción por tres episodios ocurridos en menos de una semana en distintos cauces de agua de la provincia. Dos de las víctimas eran menores de edad y la tercera era un hombre de 25 años cuyo cuerpo fue encontrado en un canal.
Los hechos ocurrieron entre el martes 6 y el lunes 12 de octubre, en Junín, Guaymallén y Luján de Cuyo. Aunque cada caso presenta circunstancias particulares, los tres volvieron a poner en discusión los riesgos que representan los canales de riego y los zanjones que atraviesan zonas urbanas y rurales.
Estos cauces forman parte de la infraestructura utilizada para distribuir agua, pero no están diseñados para actividades recreativas ni para ingresar a nadar. La corriente, la profundidad, las paredes de hormigón y las superficies resbaladizas pueden convertir una caída en una emergencia de consecuencias graves.
Las tragedias también reabrieron el debate sobre la prevención, especialmente en sectores donde los canales pasan cerca de viviendas, caminos y espacios de circulación cotidiana.
EL NIÑO DE 12 AÑOS QUE CAYÓ AL CANAL DE LA PATRIA
El primer episodio ocurrió el martes 6 de octubre en la localidad de Barriales, departamento de Junín. Nahuel González, de 12 años, se encontraba en las inmediaciones del Canal de la Patria junto a su padre.
En determinado momento, el hombre perdió de vista al chico y advirtió que había desaparecido. La situación dio inicio a una búsqueda que movilizó a policías, bomberos, personal de Irrigación y equipos especializados.
Los rescatistas recorrieron distintos sectores del cauce y utilizaron recursos como drones, perros y un helicóptero para intentar localizar al menor. También se interrumpió el paso del agua para facilitar las tareas.
Después de varias horas de búsqueda, integrantes del Grupo Operativo de Buceo encontraron el cuerpo del niño debajo de la Ruta 60, atrapado en el interior del canal.
El desenlace generó una profunda conmoción en la comunidad y volvió a poner en primer plano la peligrosidad de los cauces de riego, incluso para quienes se encuentran cerca de ellos durante actividades cotidianas.
UNA BEBA DE UN AÑO MURIÓ EN GUAYMALLÉN
El segundo hecho ocurrió el domingo 11 de octubre en Los Corralitos, Guaymallén. Una niña de un año fue encontrada en un zanjón de riego ubicado frente a su vivienda, sobre la calle Severo del Castillo al 8500, en la zona de Puente de Hierro.
Según la información conocida sobre el episodio, el padre de la pequeña se encontraba cocinando cuando advirtió que la niña ya no estaba en el lugar. La familia comenzó a buscarla y posteriormente se conoció que había caído al cauce.
Fue su tío, de 23 años, quien encontró a la beba dentro del agua, la retiró del zanjón y la trasladó al Microhospital de Puente de Hierro. Allí, el personal médico realizó maniobras de reanimación, pero no logró salvarla.
El episodio generó dolor y preocupación por la cercanía del cauce con las viviendas. En zonas donde existen zanjas o canales abiertos junto a los domicilios, una distracción puede convertirse en una situación de enorme riesgo, especialmente cuando hay niños pequeños.
La investigación quedó bajo intervención de la Oficina Fiscal de Guaymallén, que debía establecer las circunstancias precisas en las que ocurrió el hecho.
ENCONTRARON EL CUERPO DE UN HOMBRE EN EL CANAL CACIQUE GUAYMALLÉN
El tercer episodio se conoció el lunes 12 de octubre, cuando un hombre alertó al 911 tras observar un cuerpo en el canal Cacique Guaymallén, a la altura de calle Liniers, cerca del Club Banco Mendoza, en Luján de Cuyo.
Bomberos intervinieron para retirar el cuerpo del cauce. Posteriormente, se informó que se trataba de un hombre de 25 años.
A diferencia de los otros dos episodios, las circunstancias de esta muerte todavía estaban bajo investigación. Por ese motivo, no correspondía dar por establecida una causa definitiva sin los resultados de las pericias y las actuaciones judiciales.
El hallazgo se sumó a los otros dos casos registrados durante la misma semana y reforzó la preocupación por los riesgos asociados con los cauces de agua que atraviesan distintos sectores de la provincia.
POR QUÉ LOS CANALES DE RIEGO SON TAN PELIGROSOS
Los canales no son espacios aptos para bañarse ni para realizar actividades recreativas. Aunque en algunos tramos el agua parezca tranquila o poco profunda, la corriente puede arrastrar a una persona y dificultar que llegue a un lugar seguro.
Las paredes de hormigón suelen ser empinadas y resbaladizas, lo que complica salir del agua sin ayuda. Además, la profundidad y la velocidad de la corriente pueden variar según el caudal y las condiciones de funcionamiento del sistema de riego.
En el caso de los niños pequeños, la proximidad de estos cauces a las viviendas representa un riesgo particular. Por eso, resulta importante mantenerlos alejados de los bordes, supervisarlos de manera constante y evitar que jueguen cerca de zanjas o canales abiertos.
Si una persona cae al agua, se debe llamar de inmediato al 911 y solicitar asistencia especializada. Intentar ingresar al cauce sin preparación puede poner en peligro también a quien intenta rescatarla.
EL LLAMADO A EXTREMAR LAS PRECAUCIONES
Las tres muertes registradas en menos de una semana dejaron una advertencia sobre la necesidad de reforzar la prevención en toda la provincia. La proximidad de los canales a zonas habitadas exige atención constante, señalización adecuada y medidas que reduzcan el riesgo de caídas.
Con la llegada de temperaturas más cálidas, también es importante evitar que los cauces se utilicen como lugares de recreación. Las condiciones de estos sistemas pueden resultar peligrosas incluso cuando no se percibe a simple vista la fuerza de la corriente.
Los episodios ocurridos en Junín, Guaymallén y Luján de Cuyo tuvieron circunstancias diferentes, pero dejaron una preocupación común: la exposición al peligro que representan los canales y zanjones.
Mientras continúan las investigaciones correspondientes, la prevención y la difusión de los riesgos siguen siendo fundamentales para evitar nuevas tragedias.
Fuentes consultadas:
La Nación