TIRARON UN IPHONE 17 DESDE 30.607 METROS Y TERMINÓ CON UN RÉCORD GUINNESS
El dispositivo fue lanzado desde la estratósfera sobre el norte de Suecia, cayó sin paracaídas y fue recuperado después de más de cinco horas de búsqueda. El teléfono quedó funcionando y la funda AirX fue clave para conseguir el récord mundial.
Un iPhone 17 Pro protagonizó una de las pruebas de resistencia más extremas que se hayan realizado con un teléfono celular. El dispositivo fue soltado desde 30.607 metros de altura, en la estratósfera, y cayó libremente hasta una zona despoblada del norte de Suecia.
Contra todo pronóstico, el teléfono sobrevivió al impacto y pudo ser recuperado en funcionamiento. El experimento terminó además con un récord Guinness para RHINOSHIELD y la compañía británica Sent Into Space: la mayor caída de un teléfono móvil protegido por una funda sobre una formación natural.
La prueba se realizó en las cercanías del Centro Espacial Esrange, en Kiruna, el 24 de junio de 2026. Un globo estratosférico llevó el teléfono hasta los 30.607 metros antes de liberarlo. La altura equivale a más de tres veces la altitud habitual de crucero de un avión comercial y también supera ampliamente la altura del Everest.
UNA CAÍDA SIN PARACAÍDAS

Uno de los aspectos más sorprendentes del experimento fue que el iPhone no utilizó paracaídas. Las reglas establecidas para el intento exigían que la funda fuera la primera parte del conjunto en entrar en contacto con el terreno.
Además del impacto, el teléfono tuvo que soportar durante el descenso temperaturas extremadamente bajas y una presión atmosférica muy inferior a la del nivel del mar, condiciones propias de la estratósfera. Antes de realizar la prueba definitiva, RHINOSHIELD llevó adelante ensayos de congelamiento y presión para comprobar cómo respondería la protección.
El descenso terminó en una zona prácticamente deshabitada. El equipo había logrado reducir mediante sistemas de seguimiento el área probable de aterrizaje a unos dos kilómetros, pero aun así encontrar el teléfono fue una tarea complicada.
Los responsables tardaron más de cinco horas en localizarlo entre el terreno agreste de Kiruna. Cuando finalmente lo encontraron, comprobaron que el dispositivo no presentaba daños importantes y continuaba funcionando.
EL PAPEL CLAVE DE LA FUNDA AIRX

Aunque el protagonista de la prueba fue el iPhone 17 Pro, el verdadero objetivo del experimento era poner a prueba la AirX, una funda desarrollada por RHINOSHIELD.
El diseño utiliza un sistema de amortiguación inspirado en los airbags de los automóviles y en las estructuras de absorción de impactos utilizadas en algunos productos deportivos. La compañía también destaca que está fabricada con un único material, una característica que busca facilitar su reciclaje.
La elección de una funda de un solo material fue uno de los puntos que RHINOSHIELD quiso demostrar con la prueba: combinar resistencia extrema y un diseño orientado a la sostenibilidad.
Guinness no certificó que un iPhone desnudo pudiera sobrevivir a una caída desde 30 kilómetros. El récord corresponde específicamente al teléfono dentro de una funda, y las condiciones establecidas exigían que la protección fuera la primera en impactar contra el suelo.
De hecho, para el intento se prepararon distintos dispositivos protegidos con AirX y se realizaron lanzamientos desde diferentes alturas. Uno de ellos fue liberado accidentalmente a 30.607 metros, convirtiéndose finalmente en el que estableció el récord.
EL IPHONE SOBREVIVIÓ

Una vez recuperado, el teléfono no solo estaba entero: según Guinness World Records, podía encenderse y apagarse, realizar llamadas y tomar fotografías.
El resultado convirtió una campaña destinada originalmente a demostrar la resistencia de una nueva funda en un récord mundial inesperado.
La prueba también dejó una conclusión curiosa: mientras un teléfono puede romperse con una caída cotidiana de apenas unos metros, este iPhone consiguió sobrevivir a un descenso de 30,6 kilómetros desde la estratósfera, gracias a una combinación de diseño, preparación y una funda capaz de absorber el impacto.
El récord ya figura oficialmente en Guinness World Records y quedó registrado en Kiruna, Suecia, el 24 de junio de 2026.
Fuentes consultadas: Diario Uno, Guinness World Records, RHINOSHIELD, Pulzo y Europa Press.