TERREMOTO DE 7,1 SACUDIÓ JAPÓN: MUERTES, DESTROZOS Y UNA REGIÓN QUE SIGUE EN ALERTA
El fuerte sismo golpeó la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, y provocó derrumbes, incendios, cortes de servicios y graves daños en infraestructura. El balance más reciente eleva a 38 las víctimas fatales y supera el centenar de heridos.
Japón volvió a ser golpeado por un fuerte terremoto. El 28 de julio de 2026, un sismo de magnitud 7,1 sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, al sudoeste del país, provocando importantes daños materiales y dejando un saldo que continúa siendo evaluado por las autoridades.
Según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), el movimiento se produjo alrededor de las 16:27 hora local, con un epicentro en la región de Kumamoto y a unos 10 kilómetros de profundidad, una característica que contribuyó a la intensidad con la que se sintió el movimiento.
La JMA registró además movimientos de largo período de intensidad 4 en Kumamoto, mientras que otras zonas de Kyushu también experimentaron fuertes movimientos.
Un terremoto que dejó graves consecuencias

Con el paso de los días, el número de víctimas fue aumentando a medida que avanzaron las tareas de búsqueda y rescate.
El balance difundido posteriormente situó en 38 las personas fallecidas y 114 las heridas, mientras miles de habitantes permanecían evacuados. Además, alrededor de 700 viviendas quedaron destruidas y más de 11.300 edificios resultaron dañados, de acuerdo con información recopilada por Associated Press.
Uno de los episodios más graves ocurrió en un centro comercial Aeon de Kumamoto, donde se produjo una explosión después del terremoto. Las autoridades investigaron la posibilidad de que una fuga de gas estuviera relacionada con el incidente. Varias personas quedaron atrapadas y se desplegaron equipos de emergencia para rescatarlas.
Otro de los hechos trágicos ocurrió en las instalaciones de una fábrica, donde el derrumbe de una estructura provocó víctimas fatales.
Cortes de luz, agua y transporte

El terremoto también provocó una fuerte interrupción de los servicios básicos.
Decenas de miles de hogares quedaron sin suministro eléctrico y numerosas localidades sufrieron problemas con el abastecimiento de agua. Las rutas también resultaron afectadas por grietas y derrumbes, mientras que diferentes servicios ferroviarios fueron suspendidos.
El Shinkansen de Kyushu, uno de los principales servicios ferroviarios de alta velocidad de la región, también sufrió interrupciones, al igual que otras líneas ferroviarias.
El impacto sobre la infraestructura complicó además las tareas de rescate y asistencia en algunas zonas.
La preocupación por las réplicas

Luego del terremoto principal, las autoridades mantuvieron la vigilancia ante la posibilidad de nuevas sacudidas.
La profundidad relativamente baja del epicentro y la intensidad alcanzada hicieron que el movimiento provocara importantes daños en diferentes puntos de Kumamoto. La JMA activó su sistema de información y alerta temprana para advertir a la población sobre el movimiento sísmico.
Japón cuenta con uno de los sistemas de monitoreo sísmico más desarrollados del mundo. La JMA controla permanentemente la actividad sísmica y dispone de un sistema de alerta temprana de terremotos, diseñado para advertir a la población segundos antes de la llegada de las ondas más fuertes cuando las condiciones lo permiten.
Una región que ya había sufrido un terremoto devastador

El impacto del nuevo sismo también generó preocupación por el antecedente de 2016, cuando Kumamoto fue escenario de una de las secuencias sísmicas más destructivas de las últimas décadas.
Aquel episodio incluyó terremotos de magnitud 6,5 y 7,3 y provocó cientos de víctimas y miles de heridos. La región volvió a quedar ahora frente a un importante operativo de emergencia.
La situación actual obligó a las autoridades a mantener desplegados equipos de rescate y asistencia mientras continúan las tareas de evaluación de daños.
Japón, nuevamente frente a la fuerza de la naturaleza
El terremoto de Kumamoto volvió a poner de manifiesto la exposición de Japón a los fenómenos sísmicos. El país se encuentra en una de las zonas tectónicamente más activas del planeta y cuenta con una extensa red de monitoreo y protocolos de emergencia desarrollados a partir de décadas de experiencia.
A varios días del movimiento principal, la prioridad continúa siendo asistir a los damnificados, recuperar los servicios esenciales y revisar las estructuras afectadas, mientras las autoridades mantienen la vigilancia ante posibles nuevas réplicas.
Fuentes
- Reuters
- Agencia Meteorológica de Japón (JMA)
- Associated Press
- Nippon.com
- Al Jazeera