SOLEDAD NO DESEADA: EL PROBLEMA SILENCIOSO QUE ARGENTINA RECIÉN EMPIEZA A MEDIR. MAIPÚ EMPIEZA AFRONTAR ESTA PROBLEMÁTICA
La OMS la vincula con más de 871.000 muertes al año y Córdoba ya la midió en personas mayores. En Mendoza, los municipios empiezan a coordinarse y a generar datos propios.
Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo. Esa es la distinción que ordena un tema que, hasta hace poco, casi no figuraba en la agenda pública: el aislamiento social es una condición objetiva, con pocos contactos y baja frecuencia de interacción; la soledad no deseada es una experiencia subjetiva, que aparece cuando los vínculos que existen no alcanzan. Una persona puede vivir sola y estar bien, y otra puede estar rodeada de gente y sentirse desconectada.
Un problema con cifras globales
La dimensión del fenómeno quedó a la vista en junio de 2025, cuando la Comisión de la OMS sobre Conexión Social publicó su primer informe mundial. Estimó que una de cada seis personas se ve afectada por la soledad y que está asociada a más de 871.000 muertes anuales, unas 100 por hora. El aislamiento social alcanzaría, según el organismo, a uno de cada tres adultos mayores y a uno de cada cuatro adolescentes. Entre los factores que identifica figuran la mala salud, los bajos ingresos y niveles educativos, la falta de infraestructura comunitaria y el uso de tecnologías digitales. La Asamblea Mundial de la Salud ya había aprobado en mayo de ese año su primera resolución sobre conexión social, y el tema volvió a la agenda en la edición de 2026.
España calcula que una de cada cinco personas sufre soledad no deseada y estima un costo anual de unos 14.000 millones de euros. Japón y el Reino Unido crearon ministerios específicos.

Qué hace Mendoza
En la provincia, las personas mayores de 65 años rondan el 12% de la población, según datos demográficos publicados este año. Según informó la Municipalidad de Maipú, la provincia cuenta con una Mesa Interdepartamental de Soledad No Deseada que articula áreas municipales de distintos departamentos. La comuna presentó su experiencia en un taller de la Mesa Nacional de Soledad No Deseada, con participación técnica del PNUD y de equipos de Córdoba y Rosario. Entre sus iniciativas figura un estudio sobre personas mayores que combina relevamientos en centros de salud, clubes y espacios comunitarios con instancias de escucha, para identificar factores sociodemográficos, relacionales y territoriales. Los resultados no se difundieron todavía.
Argentina empieza a nombrarla
En el país, el avance es más reciente y se concentra en el ámbito municipal. Córdoba creó en 2024 un observatorio y presentó el primer estudio argentino: sobre 765 personas de entre 60 y 85 años, más de la mitad mostró soledad percibida moderada, uno de cada cuatro tiene alto riesgo de aislamiento y cerca del 20% combina ambas condiciones. También se informó que alrededor del 30% de las llamadas a la línea de salud mental cordobesa proviene de personas que simplemente necesitan hablar con alguien. El estudio detectó diferencias de género: los varones tienen más dificultad para pedir ayuda, y muchas personas no dicen “estoy solo” sino “no quiero ser una carga”.
En mayo se realizó en esa ciudad el primer Congreso Argentino sobre Soledad No Deseada, con delegados de Rosario, Mendoza y La Rioja. El PNUD, que en diciembre de 2025 publicó un mapeo de más de cien iniciativas en el mundo, acompaña el proceso. A mediados de octubre, junto con Córdoba, avanzó en la conformación de un observatorio intermunicipal.
Lo que falta
La principal deuda es de datos. Sin mediciones locales es difícil dimensionar el problema y diseñar respuestas. El PNUD propone tres líneas de trabajo: detección temprana, acompañamiento para reconectar y fortalecimiento de redes comunitarias, además de figuras que sirvan de puente entre quien está solo y los recursos que existen. Y advierte que no es solo un asunto sanitario: veredas rotas, costo del transporte, falta de espacios comunitarios accesibles y brecha digital limitan la participación social. Para los especialistas, el primer paso ya empezó: nombrar el problema para poder actuar sobre él.