SEIS MESES CONSECUTIVOS DE CAÍDA: LAS FAMILIAS USAN MENOS LA TARJETA Y EL CRÉDITO AL CONSUMO NO DESPEGA
En octubre el financiamiento a los hogares retrocedió 0,3% real y las tarjetas cayeron 2,1%. En un contexto de fuerte morosidad que baja lentamente, con refinanciaciones en alza.
El crédito al consumo volvió a retroceder en octubre y ya acumula medio año de caídas. Según datos de la consultora Equilibra basados en información del Banco Central, los préstamos destinados al consumo se contrajeron 1,1% real mensual sin estacionalidad. Es el sexto mes consecutivo en baja, después de los recortes de 1,7% en mayo, 0,8% en junio, 1,2% en julio, 0,9% en agosto y 0,5% en septiembre.
El deterioro de octubre estuvo explicado, sobre todo, por las tarjetas. Los saldos con plástico cayeron 2,1% real y los préstamos personales, 0,1%. En sentido contrario, las líneas con garantía real, impulsadas por los hipotecarios, crecieron 2,3%. Esa mejora no alcanzó para cambiar el resultado: el financiamiento a los hogares bajó 0,3% real, mientras que el destinado a empresas subió 0,3%. El total al sector privado quedó 0,1% abajo.

Bancos cautelosos, salvo en hipotecas
La Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA muestra por qué el panorama es tan dispar. Las entidades no modificaron sus requisitos para prestar a las familias, con excepción de los hipotecarios, donde flexibilizaron tanto el acceso como los montos. Para el cierre del año anticipan más demanda de las personas, aunque mantienen la prudencia a la hora de otorgar préstamos.
Esa cautela tiene un antecedente reciente: el pico de incumplimientos. La morosidad de las familias llegó a 12,9% en julio y retrocedió a 12,8% en agosto. En septiembre bajó a 12,2%, la segunda caída mensual consecutiva. Aun así, el indicador sigue muy por encima del nivel de fines de 2024, cuando rondaba el 2,5%.
Mora en baja, refinanciaciones en alza
Los analistas matizan la mejora. Según la consultora 1816, las deudas refinanciadas representaron en septiembre el 3,9% del crédito total a los hogares, con un acumulado de 2,9 billones de pesos. La consultora también remarca que el crédito en pesos está estancado desde el fin de las LEFI, a mediados del año pasado, y que eso impide que la mora baje con más rapidez. Dicho de otro modo: sin nuevos préstamos, la proporción de deuda en problemas mejora poco, aunque se regularicen atrasos.

Las empresas, otra dinámica
En el segmento corporativo el cuadro fue distinto, aunque también con matices. El financiamiento en pesos creció 0,3% real, con los adelantos 1,7% abajo y los préstamos con documentos 1,1% arriba. La encuesta del BCRA reflejó mayores restricciones para las firmas y una caída significativa de la demanda en el tercer trimestre, con una leve recuperación esperada para fin de año. La irregularidad de las empresas subió de 3,80% a 3,82% en septiembre. En moneda extranjera, el crédito aumentó 0,9% nominal, encabezado por los préstamos a familias, que avanzaron 1,7%.
Dos lecturas sobre el mismo escenario
La discusión sobre qué significan estos números tiene también una dimensión oficial. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha sostenido que la mora “no es un problema”, y en julio el Gobierno descartó un rescate fiscal para las deudas de las familias, dejando la resolución en manos de los bancos y de reestructuraciones voluntarias. Desde el sector privado, en cambio, se observa un consumo que no repunta: el de los hogares cayó 0,8% interanual en septiembre y acumula meses de estancamiento.
Por su parte, Caputo respaldó el reclamo por Malvinas, reafirmó el rumbo económico y dijo que la mora “no es un problema”
Qué se espera
Los datos de octubre dejan una foto de transición: la mora cede, los hipotecarios se mueven y las tarjetas siguen perdiendo terreno. Lo que viene dependerá de si la mejora del atraso se consolida y de si el repunte de demanda que prevén los bancos para el cuarto trimestre se traduce en nuevos préstamos. Para el mercado, el próximo dato clave será el de noviembre, un mes que suele estar condicionado por los ingresos de fin de año.