SE HAN PERDIDO 6.000 EMPLEOS REGISTRADOS Y 250 EMPLEADORES EN LO QUE VA DEL 2026 EN MENDOZA

SE HAN PERDIDO 6.000 EMPLEOS REGISTRADOS Y 250 EMPLEADORES EN LO QUE VA DEL 2026 EN MENDOZA

Un informe del CEPA elaborado con datos de la SRT revela una contracción en la cantidad de empresas privadas y puestos de trabajo formales en la provincia, con fuerte impacto en la construcción, la industria y el comercio.

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Por Alfonso Conrado 26 de agosto de 2026

El mapa económico de la provincia de Mendoza evidencia transformaciones de fondo que impactan de manera directa en la actividad diaria del Gran Mendoza y los oasis productivos. De acuerdo con un reciente estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia experimentó la pérdida de aproximadamente 6.000 empleos registrados y la retracción de 250 empleadores privados en lo que va del año 2026. Una cifra por demás impactante para un período tan breve de tiempo.

Para comprender este comportamiento del mercado laboral, es necesario analizar el contexto macroeconómico y la heterogeneidad que atraviesa la estructura productiva mendocina. El año 2026 comenzó con un universo cercano a las 20.500 empresas activas y alrededor de 430 mil trabajadores en la provincia. Sin embargo, el enfriamiento del consumo interno y la desaceleración de la obra pública afectaron severamente a las ramas de actividad que emplean de manera intensiva mano de obra local.

Entre las actividades más golpeadas se encuentran la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista y mayorista. Estas unidades económicas, compuestas mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas (pymes), han sufrido el impacto del encarecimiento de los costos operativos, en gran medida por el incremento incesante en los servicios, y adicionalmente, una menor demanda, lo que derivó en reducciones de personal o, en los casos más críticos, en el cierre definitivo de establecimientos.


En contraposición, la dinámica económica provincial muestra una clara dualidad. Sectores como la minería, la energía y la intermediación financiera registran indicadores positivos y captan inversiones, aunque su capacidad de absorción de mano de obra es significativamente menor en comparación con las industrias tradicionales. Esta reconfiguración sectorial explica por qué, aun con motores de crecimiento activos, la suma global de puestos de trabajo privados muestra un saldo negativo en las estadísticas provinciales.

Especialistas del mercado laboral señalan que el escenario desafía a la pequeña y mediana empresa a acelerar procesos de reconversión productiva y adaptación tecnológica para ganar competitividad. Al mismo tiempo, la expectativa en el mediano plazo está puesta en la consolidación de proyectos vinculados al desarrollo minero y energético en el sur provincial, los cuales podrían generar encadenamientos productivos capaces de traccionar empleo indirecto en bienes y servicios.

Por su parte, el Gobierno provincial sigue con atención los indicadores de ocupación y articula programas locales orientados a la inserción laboral de jóvenes y la contención del empleo formal en las comunas. Frente a los datos arrojados por el CEPA, las miradas se concentran en la evolución de las variables económicas del segundo semestre y en las políticas de estímulo a las pymes locales.

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