SE ESCAPÓ EN EL FINAL: GIMNASIA CAYÓ ANTE VÉLEZ EN LINIERS Y YA PIENSA EN LO QUE VIENE

SE ESCAPÓ EN EL FINAL: GIMNASIA CAYÓ ANTE VÉLEZ EN LINIERS Y YA PIENSA EN LO QUE VIENE

El Lobo hizo un desgaste enorme en el José Amalfitani y acarició un punto valioso ante un candidato, pero un tiro de esquina a seis minutos del cierre decretó el 1-0 para el Fortín.

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Por @SoyRumulus 17 de octubre de 2026

El fútbol tiene esos caprichos implacables que dejan un sabor contradictorio en la boca. Por un lado, la tranquilidad de haber planteado una batalla táctica de igual a igual frente a uno de los planteles más competitivos del certamen; por el otro, la desazón de masticar bronca cuando el esfuerzo de toda una tarde se desmorona en una pelota parada a seis minutos del silbato final. Gimnasia y Esgrima hizo una presentación sumamente digna en Liniers, bancó los momentos bravos gracias a una actuación consagratoria de su arquero, pero terminó cayendo 1 a 0 ante Vélez en el Estadio José Amalfitani por la 13.ª fecha del Torneo Clausura.

El trámite arrancó parejo y golpe a golpe. El Mensana venía entonado tras derrotar a Newell's Old Boys como local y saltó al césped porteño sin complejos. De entrada, Agustín Módica exigió al arquero Tomás Marchiori con un potente disparo que debió ser desviado al tiro de esquina. Minutos después llegó la polémica de la jornada: Facundo Lencioni logró mandar la pelota al fondo de las redes tras una incursión ofensiva, pero el árbitro Darío Herrera anuló la acción al constatar que la pelota había traspasado la línea de fondo de la cancha en la gestación de la jugada.

A medida que corrió el reloj, el dueño de casa empezó a inclinar la cancha. Bajo la conducción táctica de Guillermo Barros Schelotto, el equipo velezano arrimó peligro con contragolpes punzantes y disparos de Manuel Lanzini, incluido un frentazo que hizo temblar el travesaño. Del otro lado, el Lobo devolvía golpe por golpe cuando tenía la oportunidad, con un Módica inquietante en el área rival.


En el complemento, la exigencia subió varios escalones. El Fortín acentuó la presión y metió a la visita en su propio terreno. Fue en ese tramo de alto voltaje donde emergió la figura gigante de César Rigamonti. El guardameta Blanquinegro brindó un auténtico show de reflejos bajo los tres palos: contuvo seis remates con destino de gol, tapó un mano a mano clave ante Ronaldo Martínez y despejó centros peligrosos que amenazaban con romper el cero.

Las variantes dispuestas por el entrenador Darío Franco refrescaron la estructura defensiva y el medio campo para resistir la embestida. Todo indicaba que la resistencia daría sus frutos y que el conjunto mendocino se traería un punto de oro a casa. Sin embargo, a los 39 minutos del segundo tiempo llegó el imponderable. En un tiro de esquina ejecutado con precisión desde el costado derecho, el defensor juvenil Thiago Silvero ganó en las alturas y conectó un testazo certero que venció la estirada de Rigamonti para marcar el único gol del encuentro.

En los instantes finales, Gimnasia no bajó los brazos y buscó la hazaña. De hecho, el ingresado Ignacio Sabatini tuvo el empate agónico en sus pies, pero Marchiori reaccionó a tiempo para ahogarle el festejo.

Más allá del trago amargo por el resultado final, la imagen colectiva dejó sensaciones positivas en cuanto a carácter y planteo futbolístico frente a un rival de enorme jerarquía. La revancha estará a la vuelta de la esquina: el Lobo regresará al parque para recibir a Platense en el estadio Víctor Antonio Legrotaglie el próximo viernes 23 de octubre a las 18:30, con la premisa clara de pasar página y hacerse fuerte ante su gente.

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