PRISIÓN PERPETUA PARA EL METALÚRGICO QUE CONFESÓ HABER ASESINADO A SU PADRE EN GUAYMALLÉN

PRISIÓN PERPETUA PARA EL METALÚRGICO QUE CONFESÓ HABER ASESINADO A SU PADRE EN GUAYMALLÉN

Mediante un juicio abreviado en el Polo Judicial Penal, el imputado admitió la autoría del parricidio ocurrido en 2024 y recibió la pena máxima por homicidio agravado por el vínculo.

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Por Redacción R7Digital 21 de octubre de 2026

El tratamiento de los delitos graves intrafamiliares en el fuero penal requiere un minucioso trabajo de instrucción probatoria para reconstruir las circunstancias en que se producen los hechos violentos dentro del ámbito privado. Cuando los episodios involucran a adultos mayores en situaciones de vulnerabilidad y la agresión proviene de su entorno directo, la tipificación del homicidio agravado por el vínculo impone la escala penal más severa prevista en la legislación argentina. La resolución de estos casos a través de mecanismos procesales como el juicio abreviado permite acelerar el dictado de sentencia firme sin necesidad de someter el debate a un tribunal popular.

En ese marco institucional, la jueza penal Patricia Alonso homologó el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía de Homicidios y la defensa técnica de Antonio Alberto Fernández, de 56 años y de oficio metalúrgico, imponiéndole la pena de prisión perpetua. El condenado reconoció de manera explícita su culpabilidad en el crimen de su padre, Antonio Fernández, un jubilado de 82 años que fue hallado sin vida en su domicilio del departamento de Guaymallén.

El trágico suceso se remonta a los primeros días de diciembre de 2024, cuando la policía fue alertada sobre el hallazgo del cuerpo de la víctima en una vivienda situada sobre la calle Italia al 1600, en la zona de Capilla del Rosario. En una primera instancia, los testimonios iniciales intentaron orientar la hipótesis hacia un hecho de inseguridad con presunto fines de robo. Sin embargo, las pericias forenses efectuadas sobre el cadáver revelaron politraumatismos severos en el cráneo y el rostro causados por elementos contundentes, descartando la versión de una intromisión de terceros ajenos a la propiedad.

La investigación conducida por el fiscal Carlos Torres avanzó sobre el círculo íntimo de la víctima a partir de las severas contradicciones detectadas en las declaraciones del hijo del jubilado. Los peritajes balísticos y de luminol realizados por el personal de la Policía Científica en la escena del crimen permitieron levantar rastros hemáticos en las prendas de vestir del agresor y en herramientas de taller pertenecientes al inmueble, estableciendo una coincidencia genética determinante que desarticuló la coartada defensiva.

Frente al cúmulo de elementos probatorios reunidos en el expediente —entre los que se sumaron informes de llamadas telefónicas, análisis de cámaras de seguridad de las inmediaciones y peritajes psicológicos—, la representación legal del acusado optó por pactar la realización de un juicio abreviado antes del sorteo del jurado popular. Al admitir formalmente que atacó a golpes a su progenitor hasta causarle la muerte, Fernández evitó la exposición de las audiencias públicas, aceptando la ineludible pena de encierro perpetuo.

Con la homologación de la sentencia, la resolución del caso concluye la etapa de juzgamiento sumando un antecedente de rápida definición en el fuero de homicidios provincial. El condenado fue trasladado de inmediato al Complejo Penitenciario II de San Felipe, donde cumplirá la sanción impuesta por el delito de homicidio triplemente calificado por el vínculo, por alevosía y por la condición de la víctima.

El fallo judicial cierra un dramático expediente que conmovió a la comunidad de Guaymallén, dejando en evidencia el rol determinante de las pericias científicas para el esclarecimiento de los hechos de violencia doméstica de extrema gravedad.

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