POR QUÉ SEPTIEMBRE LLENA LOS GIMNASIOS: LA PSICOLOGÍA EXPLICA EL IMPULSO DE “EMPEZAR DE NUEVO”
La llegada de septiembre suele generar una fuerte motivación para volver al gimnasio, comenzar una dieta o retomar hábitos saludables. Según la psicología del comportamiento, este fenómeno está relacionado con el llamado “efecto del nuevo comienzo”, que permite dejar atrás errores recientes y plantearse una nueva etapa.
Con la llegada de septiembre, los gimnasios y centros deportivos suelen recuperar parte del movimiento perdido durante los meses anteriores. Muchas personas vuelven a entrenar, comienzan una dieta, salen a correr o simplemente intentan reorganizar sus rutinas después del invierno y de las vacaciones.
Aunque puede parecer una decisión espontánea, la psicología del comportamiento encontró una explicación para este fenómeno. Las fechas que representan un cambio de etapa pueden generar picos de motivación y favorecer la decisión de incorporar nuevos hábitos.
El comienzo de un año, un cumpleaños, el inicio de un nuevo mes o la vuelta a la rutina después de las vacaciones funcionan como puntos de referencia que permiten dividir mentalmente la vida en distintas etapas.
EL “EFECTO DEL NUEVO COMIENZO”
Uno de los conceptos utilizados para explicar este comportamiento es el denominado “efecto del nuevo comienzo”.
La idea es sencilla: determinadas fechas permiten que las personas sientan que comienza una etapa diferente y que pueden dejar atrás comportamientos anteriores.
Después de las vacaciones, por ejemplo, alguien que considera que comió demasiado, hizo poco ejercicio o abandonó determinadas rutinas puede interpretar septiembre como una oportunidad para comenzar nuevamente.
De esta manera, la persona consigue cierta distancia psicológica respecto de sus errores recientes. En lugar de pensar que debe continuar con los hábitos que tenía durante agosto, interpreta el regreso a la rutina como el inicio de una versión diferente de sí misma.
Por eso, septiembre puede producir una sensación similar a la del 1 de enero: aparecen objetivos nuevos, planes de entrenamiento, dietas y promesas relacionadas con el cuidado personal.
LAS FECHAS PUEDEN CAMBIAR NUESTRO COMPORTAMIENTO
La influencia de las fechas especiales no se limita al ejercicio.
Una investigación publicada en 2021 analizó cómo determinados momentos considerados importantes podían modificar decisiones relacionadas con el ahorro. Los investigadores encontraron que las personas tenían mayor predisposición a adoptar determinadas conductas cuando la propuesta coincidía con fechas significativas, como un cumpleaños o el comienzo de una nueva estación.
Esto ayuda a explicar por qué una persona puede pasar semanas pensando en comenzar una actividad y finalmente tomar la decisión cuando llega septiembre.
El cambio de horarios, obligaciones y rutinas genera un contexto favorable para incorporar modificaciones en la vida cotidiana. El gimnasio, en ese sentido, se convierte en uno de los lugares donde más fácilmente se observa este fenómeno.
EL PELIGRO DE DEJAR TODO PARA “EL MES QUE VIENE”
Sin embargo, la motivación que aparece en septiembre también tiene un riesgo: postergar el esfuerzo real hasta una fecha futura.
Una investigación de 2020 citada en los análisis sobre este fenómeno encontró que establecer un objetivo demasiado lejano puede reducir la motivación para modificar una conducta en el presente.
El ejemplo resulta sencillo. Una persona puede decidir durante agosto que en septiembre comenzará una dieta estricta o volverá al gimnasio. Esa promesa futura puede generar la sensación de que todavía existe tiempo para corregir los excesos.
El resultado puede ser contraproducente: en lugar de comenzar inmediatamente a modificar algunos hábitos, la persona posterga el cambio porque considera que tendrá una nueva oportunidad más adelante.
CUANDO LA MOTIVACIÓN INICIAL DESAPARECE
Otro de los desafíos aparece después de las primeras semanas.
La motivación inicial puede ser suficiente para inscribirse en un gimnasio, comprar ropa deportiva o realizar los primeros entrenamientos. El problema surge cuando desaparece la novedad y regresan las obligaciones habituales.
El entusiasmo de los primeros días no siempre se transforma automáticamente en una conducta permanente. Por eso, los especialistas destacan la importancia de convertir esa motivación inicial en hábitos sostenibles.
La diferencia está en pasar de una decisión basada exclusivamente en las ganas a una rutina incorporada a la vida cotidiana. Entrenar determinados días, establecer objetivos realistas y mantener cierta regularidad puede ser más importante que comenzar con una motivación extremadamente alta.
SEPTIEMBRE COMO UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
El fenómeno permite entender por qué tantas personas sienten que septiembre representa una especie de “año nuevo” a mitad del calendario.
La vuelta a la rutina ofrece una oportunidad psicológica para cerrar una etapa y comenzar otra. El gimnasio es apenas una de las manifestaciones más visibles: también aparecen nuevos proyectos, cambios en la alimentación, objetivos laborales y decisiones relacionadas con la organización personal.
La clave está en aprovechar ese impulso sin depender exclusivamente de él.
La motivación puede ser el punto de partida, pero para que el cambio permanezca resulta necesario convertirlo en una rutina. Así, la sensación de “empezar una nueva vida” que aparece durante septiembre puede dejar de ser una promesa pasajera y transformarse en un cambio concreto y duradero.
FUENTES CONSULTADAS