¿POR QUÉ SENTIMOS MÁS HAMBRE EN INVIERNO? LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA DETRÁS DEL AUMENTO DEL APETITO

¿POR QUÉ SENTIMOS MÁS HAMBRE EN INVIERNO? LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA DETRÁS DEL AUMENTO DEL APETITO

Con la llegada del frío muchas personas sienten más ganas de comer y, especialmente, de consumir comidas calientes y alimentos más calóricos. Especialistas explican que se trata de una respuesta biológica, hormonal y también de cambios en los hábitos cotidianos.

Por Don Pancho 27 de julio de 2026

Durante los meses más fríos del año es común notar un aumento del apetito. No se trata solamente de una sensación: existen razones fisiológicas que explican por qué el organismo suele pedir más alimentos cuando bajan las temperaturas. Entre ellas se encuentran el mayor gasto energético para mantener el calor corporal, cambios hormonales y modificaciones en la rutina diaria.

Según especialistas en endocrinología y nutrición, el cuerpo necesita utilizar energía para conservar una temperatura interna estable cuando hace frío. Aunque ese gasto adicional no suele ser muy elevado, puede estimular la sensación de hambre y aumentar el deseo de consumir alimentos ricos en carbohidratos, grasas y azúcares, como pastas, chocolates o preparaciones más abundantes.

A esto se suma la menor exposición a la luz solar durante el invierno, que puede influir sobre hormonas y neurotransmisores relacionados con el apetito y el estado de ánimo. Además, pasar más tiempo en espacios cerrados favorece el consumo de las llamadas "comidas de confort", aquellas que generan sensación de bienestar y saciedad.

Los especialistas también advierten que muchas personas reducen su consumo de agua en invierno, ya que sienten menos sed. Esa situación puede llevar a confundir la deshidratación con hambre, debido a que ambas señales son reguladas por mecanismos similares en el cerebro. Mantener una buena hidratación ayuda a evitar ese error.

Para mantener una alimentación saludable durante el invierno, los nutricionistas recomiendan priorizar comidas equilibradas, con proteínas magras, verduras, fibra y preparaciones al horno o al vapor. Las sopas y caldos pueden ser una buena alternativa para combatir el frío sin recurrir en exceso a alimentos muy calóricos. También aconsejan mantener la actividad física y practicar una alimentación consciente, prestando atención a las verdaderas señales de hambre y saciedad.

#Invierno #Alimentación #Salud

Fuentes consultadas:

  • Frontiers in Nutrition.
  • Especialistas en endocrinología y nutrición.

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