PEPITA, LA PISTOLERA: LA MUJER DETRÁS DE UNA LEYENDA DEL CRIMEN ARGENTINO
La nueva película de Lucía Puenzo, protagonizada por Luisana Lopilato, recupera la historia de Margarita Di Tullio, una figura de la noche marplatense que terminó convertida en mito. Más que reconstruir una vida criminal, la película se mete en las zonas grises de una mujer que construyó poder en un mundo atravesado por la violencia, la prostitución, el delito y la corrupción.
Hay personajes de la historia argentina que, con el paso del tiempo, dejan de ser personas para convertirse en leyendas. Margarita Di Tullio es uno de ellos. Conocida como “Pepita, la pistolera”, su nombre quedó asociado durante décadas a la noche marplatense, las armas, los cabarets y uno de los episodios policiales más recordados de los años 80.
Ahora, Lucía Puenzo recupera esa historia para el cine, con Luisana Lopilato en el papel de Margarita, en una película que se estrenó el 3 de septiembre y que se mueve entre el drama, el thriller, el true crime y el melodrama.
Pero Pepita, la pistolera no parece interesada en resolver de manera sencilla quién fue Margarita Di Tullio. Y ahí está buena parte de su atractivo.
UNA MUJER QUE APRENDIÓ A SOBREVIVIR EN UN MUNDO DE HOMBRES
La película se concentra fundamentalmente en un período de la vida de Di Tullio, en la Mar del Plata de mediados de los 80.
Margarita aparece como una trabajadora sexual embarazada que intenta independizarse del hombre que controla su vida y construir su propio espacio dentro de la noche marplatense. A su alrededor aparecen proxenetas, policías, jueces, mafiosos y otras mujeres que también intentan sobrevivir en un ambiente donde las reglas parecen estar escritas por hombres.
La elección de Puenzo es significativa: en lugar de intentar contar toda la vida de Di Tullio, toma un fragmento y lo utiliza para construir un personaje y, al mismo tiempo, retratar una época.
Por eso la película no funciona exactamente como una biografía tradicional. Tampoco como un policial clásico.
Es, según varias de las primeras lecturas críticas, una historia que transita entre diferentes géneros y que utiliza la figura de Margarita para hablar de poder, violencia, supervivencia y relaciones sociales.
EL NACIMIENTO DE “PEPITA”
El episodio que terminó transformando a Margarita Di Tullio en una figura nacional ocurrió el 20 de agosto de 1985.
Tres hombres ingresaron a su casa en Mar del Plata en medio de un conflicto relacionado con dinero. El episodio terminó con los tres muertos. La propia Di Tullio sostuvo que había actuado para defenderse.
La investigación y las distintas reconstrucciones del hecho contienen zonas controvertidas. Entre otras cosas, las pericias determinaron que también se habían efectuado disparos con un arma perteneciente a su pareja, Guillermo Schelling.
La Justicia terminó considerando que Di Tullio había actuado en legítima defensa, aunque inicialmente recibió una condena que luego fue modificada. Aquel episodio fue el que dio origen al apodo de “Pepita, la pistolera”.
Y acá aparece una de las cuestiones más interesantes de la película: la leyenda terminó siendo casi tan importante como la persona real.
NI HEROÍNA NI VILLANA
Uno de los mayores riesgos de contar una historia como ésta es convertir al personaje en una especie de heroína popular.
La película intenta evitarlo.
Puenzo y Lopilato han señalado que la intención no fue justificar ni condenar a Margarita, sino acercarse a un personaje complejo y contradictorio.
Las primeras críticas coinciden, aunque con distintos matices, en que la película no busca presentar a Di Tullio como una heroína convencional. Micropsia la describe más como una sobreviviente que intenta dejar de depender de los hombres, mientras que Página/12 destaca precisamente las zonas grises de una historia atravesada por el delito, la prostitución, la policía y la justicia.
No todos los críticos, sin embargo, quedaron igualmente convencidos. EscribiendoCine valoró especialmente la actuación de Lopilato y la atmósfera de la película, pero señaló que el relato prueba diferentes géneros y no siempre consigue una estructura completamente sólida. La publicación le otorgó 6 sobre 10.
Esa diversidad de opiniones también resulta interesante: Pepita, la pistolera parece ser una película que genera más preguntas que respuestas cerradas.
EL CINE Y LA CONSTRUCCIÓN DEL MITO
Quizás el punto más atractivo para acercarse a la película no sea preguntarse si Margarita Di Tullio fue “buena” o “mala”.
La pregunta podría ser otra:
¿Qué pasa cuando una persona real se convierte en personaje antes de llegar al cine?
Margarita había construido parte de su propia fama. Los medios hicieron el resto. La televisión terminó de convertirla en una celebridad extraña, incómoda y fascinante. Décadas después, el cine vuelve a tomar esa figura y necesariamente vuelve a transformarla.
La propia película advierte desde el comienzo que está basada en personajes reales, pero que eso no significa que todo lo que veremos haya ocurrido exactamente de esa manera. Esa aclaración es importante porque permite entender que estamos frente a una interpretación cinematográfica, no frente a un documental.
Y quizás allí esté el mayor mérito de la propuesta de Puenzo: no intentar limpiar el pasado de Margarita, pero tampoco reducirlo a una sucesión de titulares policiales.
En una época en la que el true crime convirtió a muchos criminales reales en personajes de entretenimiento, Pepita, la pistolera propone mirar a uno de esos personajes desde un lugar más incómodo.
No para absolverla.
No para condenarla.
Sino para preguntarnos cómo una mujer atravesada por la violencia terminó construyendo su propio poder dentro de un mundo que parecía no dejarle demasiadas alternativas.
Y, sobre todo, cómo esa mujer terminó desapareciendo detrás de un apodo que todavía hoy conocemos mejor que su verdadero nombre.
FICHA R7 DIGITAL TV
Título: Pepita, la pistolera
Tipo: Película
País: Argentina
Año: 2026
Género: Thriller / biográfica / drama
Dirección: Lucía Puenzo
Guion: Lucía Puenzo, Andrés Gelos y Tatiana Mereñuk
Elenco: Luisana Lopilato, Claudio Tolcachir, Alberto Ajaka, Charo López, Marcelo Subiotto, Camila Peralta, Esteban Bigliardi y Gustavo Bassani
Fotografía: Iván Gierasinchuk
Montaje: Misael Bustos
Música: Andrés Goldstein y Daniel Tarrab
Duración: 106 minutos
Estreno en Argentina: 3 de septiembre de 2026
Distribuidora: Buena Vista International