ORGULLO MENDOCINO: JORGE TAHAN GANÓ EL ORO PANAMERICANO EN WUSHU Y VA POR UN PODIO MUNDIAL
El deportista se consagró campeón en la modalidad de espada durante el Panamericano disputado en Buenos Aires. Tras entrenar tres meses en Canadá y competir frente a representantes de potencias internacionales, ya proyecta sus próximos desafíos: el Sudamericano de 2027 y el Mundial de Filipinas.
UNA MEDALLA DORADA QUE CORONÓ MESES DE PREPARACIÓN
El deporte mendocino sumó un nuevo logro internacional de la mano de Jorge Tahan, quien conquistó la medalla de oro en la modalidad de espada del Campeonato Panamericano de Wushu, realizado en Buenos Aires. El atleta argentino alcanzó el primer puesto después de una preparación exigente que incluyó tres meses de entrenamiento en Canadá y una última etapa de trabajo intensivo en el país.
La competencia se desarrolló en el hotel Sheraton de Retiro y reunió a deportistas de distintos países del continente, entre ellos representantes de Estados Unidos y Canadá, dos delegaciones con atletas de alto nivel en esta disciplina.
Para Tahan, el título tenía un significado especial. No solo representaba la posibilidad de consagrarse a nivel continental, sino también la culminación de una temporada organizada alrededor de ese objetivo. Cuando finalmente conoció el puntaje que lo ubicaba en el primer lugar, la emoción pudo más que cualquier intento de mantener la compostura: abrazó a su entrenadora y terminó llorando frente al público argentino que acompañaba su presentación.
El mendocino explicó que había convertido esa medalla en una meta personal para el año y que obtenerla le permitió comprobar el resultado del trabajo realizado durante meses.
EL ÚNICO ARGENTINO CON ORO EN LAS CATEGORÍAS MÁS AVANZADAS
La actuación de Tahan tuvo un valor adicional por el nivel de las pruebas en las que participó. Según relató el propio deportista, fue el único argentino que consiguió una medalla dorada en las categorías opcionales, consideradas entre las más avanzadas dentro de las modalidades en las que compite.
El mendocino participó en tres pruebas. En dos terminó en el cuarto puesto, mientras que en espada consiguió la actuación que necesitaba para subir a lo más alto del podio.
Entre sus rivales se encontraba un representante canadiense ubicado entre los siete mejores del mundo. Tahan reconoció que la presencia de competidores de ese nivel elevó la exigencia, pero también convirtió el desafío en una oportunidad para medir sus capacidades frente a los mejores.
El campeón destacó especialmente que el resultado se definió por el desempeño de los participantes y no por errores de sus rivales. Para él, la satisfacción estuvo en haber conseguido una presentación sólida y alcanzar el primer puesto frente a deportistas que también mostraron un alto nivel técnico.
UNA DEFINICIÓN CON NERVIOS, CONCENTRACIÓN Y EMOCIÓN
La final tuvo una carga especial porque Tahan fue el último atleta en presentarse. Antes de salir a competir, observó la actuación del representante canadiense y tuvo que sostener la concentración para ejecutar su propia rutina.
En ese momento, el desafío no consistía solamente en realizar correctamente los movimientos y manejar la espada. También debía controlar los nervios, mantener la confianza y responder ante la mirada de los jueces y el público.
El mendocino recordó que el acompañamiento de los argentinos fue importante durante su presentación. Esa energía, sumada a la preparación acumulada, lo ayudó a afrontar uno de los momentos más exigentes de la competencia.
Cuando llegó el puntaje definitivo, la tensión dio paso a la celebración. El abrazo con su entrenadora y las lágrimas quedaron como una de las imágenes más significativas de un torneo que había preparado durante buena parte de la temporada.
TRES MESES DE ENTRENAMIENTO EN CANADÁ
La medalla no fue producto de una preparación improvisada. Después de conseguir su tercer título nacional consecutivo, Tahan decidió viajar a Canadá para entrenarse durante tres meses junto a un grupo de trabajo con el que mantiene una relación deportiva.
A su regreso a la Argentina, continuó entrenando intensamente durante otro mes para llegar en las mejores condiciones al campeonato continental.
El deportista explicó que buscaba medirse con representantes de países que tienen un importante desarrollo en wushu y, al mismo tiempo, superar sus propios límites. Su objetivo no era solamente conseguir una medalla, sino comprobar cuánto había avanzado y qué aspectos debía seguir mejorando.
La experiencia internacional le permitió trabajar sobre sus destrezas técnicas y observar de cerca el nivel de otros competidores. También reforzó su convicción de que la evolución deportiva depende de la constancia y de la capacidad de sostener una preparación a largo plazo.
APRENDIÓ ESPADA HACE POCO Y ENTRENA HASTA CINCO HORAS POR DÍA
Uno de los aspectos más llamativos de la historia de Tahan es que comenzó a practicar espada en 2025. Mientras algunos de sus rivales llevan muchos años utilizando esa arma dentro de la disciplina, el mendocino logró avanzar rápidamente hasta alcanzar un título continental.
El propio atleta reconoció la importancia de ese progreso y valoró haber podido competir de igual a igual con deportistas que tenían una trayectoria más extensa en esa modalidad.
Detrás de ese resultado hay una rutina exigente. Tahan contó que entrena todos los días entre cuatro y cinco horas, mientras intenta compatibilizar la preparación con su trabajo y otros proyectos personales.
La disciplina, la perseverancia y la confianza aparecen como elementos centrales de su método. En el wushu, explicó, no alcanza con dominar los movimientos: también es necesario transmitir seguridad durante la presentación y mantener la concentración cuando se define una competencia.
Para el mendocino, el aspecto mental tiene un peso comparable al entrenamiento físico. La capacidad de confiar en uno mismo puede resultar determinante cuando los márgenes entre los competidores son pequeños y cada detalle cuenta.
EL SUDAMERICANO Y EL MUNDIAL, LOS PRÓXIMOS OBJETIVOS
Con la medalla de oro panamericana en su historial, Tahan ya mira hacia los compromisos internacionales que vienen. Su próximo gran objetivo será el Sudamericano previsto para mediados de 2027, mientras que el Mundial de Filipinas aparece como el desafío posterior.
El deportista no oculta sus aspiraciones y aseguró que quiere luchar por un lugar en el podio mundial. Sabe que el objetivo exigirá continuar con la preparación, mejorar su rendimiento y enfrentarse a rivales de mayor experiencia internacional.
La conquista en Buenos Aires le aporta confianza, aunque también le permite identificar aspectos que deberá perfeccionar. Los dos cuartos puestos obtenidos en las otras pruebas forman parte de ese análisis y muestran que todavía tiene margen para seguir creciendo.
Su recorrido combina un título continental, una preparación internacional y una meta ambiciosa. Ahora, el desafío será transformar esa experiencia en una nueva etapa de evolución deportiva y llegar al próximo ciclo de competencias con la misma disciplina que lo llevó a ganar el oro.
Fuentes consultadas:
Organización del Campeonato Panamericano de Wushu