MURIÓ CARLOS ALONSO: MENDOZA DESPIDE A UNO DE SUS GRANDES MAESTROS DEL ARTE
El reconocido pintor, dibujante, grabador e ilustrador falleció a los 97 años en Unquillo, Córdoba. Nacido en Tunuyán, construyó una extensa trayectoria en la que la pintura, la memoria, la literatura y la historia argentina ocuparon un lugar central.
Desde Mendoza, la noticia conmueve especialmente al mundo de la cultura. Carlos Alonso, uno de los grandes referentes de las artes plásticas argentinas, murió este lunes a los 97 años en su casa de Unquillo, Córdoba, donde residía desde comienzos de la década de 1980. La noticia fue comunicada por su familia y rápidamente confirmada por distintos medios nacionales y provinciales.
Nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Alonso tuvo desde muy pequeño una marcada vocación por el dibujo. A los 14 años ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde se formó con maestros como Sergio Sergi, Francisco Bernareggi y Ramón Gómez Cornet. Posteriormente, su paso por Tucumán y el contacto con Lino Enea Spilimbergo marcarían profundamente su formación artística.
Su carrera se extendió durante más de siete décadas y abarcó distintas disciplinas: pintura, dibujo, grabado e ilustración. Alonso desarrolló un lenguaje expresionista y figurativo en el que el cuerpo humano, la desigualdad, la violencia, la memoria y las tensiones sociales tuvieron un papel fundamental.
También fue un destacado ilustrador de grandes obras de la literatura. Entre sus trabajos se encuentran ilustraciones para Don Quijote de la Mancha, Martín Fierro, El matadero y La Divina Comedia, entre otras obras. En 1957 obtuvo el primer premio de un concurso para ilustrar la segunda parte del clásico de Miguel de Cervantes.
Uno de los períodos más determinantes de su vida llegó con la última dictadura militar argentina. En 1976 se exilió en Europa y posteriormente sufrió la desaparición de su hija Paloma, ocurrida en 1977. Esa experiencia atravesó de manera profunda su producción posterior y dio lugar a trabajos vinculados con la violencia política y la memoria, entre ellos la emblemática serie “Manos anónimas”.
Tras regresar al país, Alonso se instaló definitivamente en Unquillo, Córdoba, donde construyó su casa-taller y continuó trabajando durante décadas. Incluso en sus últimos años mantuvo una intensa relación con la pintura. En 2024, a los 95 años, una retrospectiva de sus retratos reunió alrededor de 80 obras en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo.
Su trayectoria recibió importantes reconocimientos. Entre ellos se encuentran el Premio Konex de Platino, obtenido en 1982 y 1992, y el Premio Nacional a la Trayectoria Artística, otorgado en 2018. Ese mismo año se inauguró en la Ciudad de Mendoza el Museo Carlos Alonso, instalado en la histórica Mansión Stoppel.
En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes presentó “Carlos Alonso. Pintura y memoria”, una exposición retrospectiva que volvió a poner en primer plano una obra inseparable de la historia argentina reciente.
A lo largo de su vida, Alonso convirtió el arte en una manera de observar y registrar su tiempo. Su muerte cierra una trayectoria excepcional, pero su obra permanece en museos, colecciones y, especialmente, en la memoria cultural de Mendoza y de todo el país.
Fuentes consultadas: El Sol, Infobae.