MILEI DISOLVIÓ EL INAL Y TRANSFIRIÓ EL CONTROL SANITARIO DE LOS ALIMENTOS AL SENASA

MILEI DISOLVIÓ EL INAL Y TRANSFIRIÓ EL CONTROL SANITARIO DE LOS ALIMENTOS AL SENASA

El Gobierno nacional oficializó una profunda reestructuración del sistema de control alimentario. Mediante un decreto, disolvió el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), transfirió sus funciones de fiscalización al Senasa y dejó al Ministerio de Salud la definición de las políticas sanitarias y nutricionales. La medida también flexibiliza el ingreso de alimentos importados con certificaciones internacionales.

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Por Don Pancho 3 de agosto de 2026

El Gobierno de Javier Milei dispuso la disolución del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) mediante el Decreto 697/2026, en una nueva etapa de la reforma del Estado impulsada por el Poder Ejecutivo. A partir de esta decisión, las tareas de registro, control y fiscalización de alimentos pasarán a ser responsabilidad del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), mientras que el Ministerio de Salud conservará la rectoría técnica y la definición de las políticas vinculadas a la alimentación.

Hasta ahora, el INAL funcionaba bajo la órbita de la ANMAT y tenía entre sus principales funciones verificar el cumplimiento del Código Alimentario Argentino, habilitar establecimientos, registrar productos y realizar controles bromatológicos para garantizar la inocuidad de los alimentos que llegan a los consumidores. Con la reforma, esas tareas operativas quedarán concentradas en el Senasa.

Según explicó el Ejecutivo, la reorganización busca eliminar la superposición de competencias entre organismos, reducir costos administrativos y simplificar los trámites para empresas y productores. Como parte del nuevo esquema también se creará una Base Única de Datos que centralizará la información sobre establecimientos y productos alimenticios para mejorar la trazabilidad en todo el país.

La norma incorpora además cambios para facilitar la importación de alimentos, aditivos e insumos industriales provenientes de países con elevados estándares sanitarios o que apliquen normas internacionales equivalentes. De esta manera, se eliminarán procedimientos considerados duplicados y se agilizarán las autorizaciones de ingreso de productos.

Mientras tanto, el Ministerio de Salud concentrará su tarea en la elaboración de políticas públicas y criterios técnicos sobre alimentación. Entre los primeros objetivos anunciados figura avanzar en una reducción progresiva del uso de colorantes y saborizantes artificiales en alimentos ultraprocesados, siguiendo recomendaciones internacionales en materia de nutrición.

Desde el Gobierno sostienen que el nuevo modelo permitirá un sistema de fiscalización "más simple, eficiente y previsible", aprovechando la estructura territorial, los laboratorios y el cuerpo de inspectores del Senasa. El cambio forma parte del proceso de reestructuración estatal que impulsa la administración nacional para reorganizar organismos públicos y reducir estructuras administrativas. 

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