MESSI Y LA ETERNA RAZÓN PARA CREER

MESSI Y LA ETERNA RAZÓN PARA CREER

Con dos goles de Lionel Messi, Argentina derrotó 2 a 0 a Austria, aseguró su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y volvió a regalarle al país una de esas tardes que trascienden al fútbol. En tiempos complejos, la Selección sigue siendo un refugio colectivo donde la esperanza encuentra camiseta.

Por Redacción R7Digital 22 de junio de 2026

Mientras la Argentina atraviesa tiempos de incertidumbre económica, salarios que no alcanzan y una sociedad que muchas veces parece debatirse entre la preocupación y el desencanto, el fútbol volvió a ofrecer algo que ningún indicador económico puede medir: ilusión.

Este lunes, en Dallas, la Selección Argentina derrotó 2 a 0 a Austria y aseguró su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Los dos goles tuvieron la misma firma que tantas alegrías le ha regalado al país en las últimas dos décadas: Lionel Messi.

Lo extraordinario es que ya no sorprende. O quizás sí. Porque a pocos días de cumplir 39 años, Messi sigue desafiando cualquier lógica deportiva. Después del triplete en el debut frente a Argelia, volvió a ser la figura absoluta del equipo, anotó los dos tantos del triunfo y se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.


Pero la historia de esta tarde va mucho más allá de los récords.

Hay algo profundamente argentino en ver a Messi seguir corriendo detrás de cada pelota como si fuera la primera. Hay algo conmovedor en observar a un hombre que ya ganó todo seguir jugando con la misma pasión que aquel chico rosarino que debutó en la Selección hace más de veinte años.

En una época donde abundan los liderazgos efímeros, las figuras descartables y las promesas incumplidas, Messi representa exactamente lo contrario: la perseverancia, el esfuerzo silencioso y la capacidad de reinventarse una y otra vez.


Por eso su figura trasciende el fútbol.

Porque cuando Messi juega, durante noventa minutos desaparecen las discusiones políticas, las diferencias sociales y las preocupaciones cotidianas. El país se vuelve a encontrar en una misma emoción.

Desde Mendoza, donde miles de familias siguen haciendo cuentas para llegar a fin de mes, la imagen de las plazas, bares y hogares celebrando los goles del capitán tiene un significado especial. No resuelve problemas. No baja la inflación. No crea empleo. Pero recuerda algo fundamental: la capacidad de soñar sigue intacta.

Y quizás esa sea la verdadera victoria.


La Selección de Lionel Scaloni tampoco depende únicamente de su capitán. Detrás de Messi hay un grupo que volvió a demostrar carácter, compromiso y solidaridad. "Ha vuelto el equipo", resumió el entrenador después del encuentro, destacando la capacidad del conjunto para sufrir cuando fue necesario y responder en los momentos decisivos.

Ese espíritu colectivo es, justamente, una de las mayores fortalezas de esta generación. Una camada que ya conquistó el Mundial de Qatar, la Copa América y que ahora vuelve a ilusionar a millones de argentinos con otra página histórica.

Todavía queda mucho camino por recorrer. Los partidos más difíciles seguramente estén por delante. El Mundial recién comienza y nadie regala nada en estas instancias.

Pero hay señales que invitan a creer.

Porque cuando la camiseta albiceleste aparece en el horizonte, Argentina vuelve a reconocerse a sí misma. Porque cuando Messi toma la pelota, el tiempo parece detenerse. Y porque mientras exista la posibilidad de emocionarse juntos, siempre habrá una razón para seguir adelante. 
Quizás por eso este triunfo vale más que tres puntos.Porque en un país acostumbrado a resistir, la esperanza también juega.

Y hoy volvió a ganar.

#MessiEterno

#VamosArgentina

#Mundial2026

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