LOS PACEÑOS QUE SALÍAN A SAN LUIS, ANTE UNA NOCHE EN CAÍDA: QUEDAN MENOS DE LA MITAD DE LOS BOLICHES

LOS PACEÑOS QUE SALÍAN A SAN LUIS, ANTE UNA NOCHE EN CAÍDA: QUEDAN MENOS DE LA MITAD DE LOS BOLICHES

La actividad nocturna atraviesa una fuerte retracción en la ciudad de San Luis. Antes de la pandemia funcionaban alrededor de 15 locales bailables y actualmente quedan entre 7 y 8, según informó el presidente de la Cámara del sector.

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Por Don Pancho 7 de septiembre de 2026

Durante años, San Luis fue una de las alternativas elegidas por jóvenes de localidades cercanas para salir de noche, especialmente durante los fines de semana. Para muchos paceños, viajar hasta la capital puntana representaba una opción para encontrar una oferta de boliches y bares bailables que hoy se encuentra notablemente reducida.

El escenario cambió de manera significativa después de la pandemia. Según explicó Diego Astudillo, presidente de la Cámara de Bares, Boliches y Locales Bailables de San Luis, antes de 2020 funcionaban alrededor de 15 establecimientos vinculados al entretenimiento nocturno. Actualmente, la cantidad se redujo a entre 7 y 8 locales.

La reducción implica que más de la mitad de los establecimientos que existían antes de la pandemia dejaron de funcionar. El dato refleja una transformación importante en la noche puntana y también puede repercutir en quienes llegaban desde otras localidades para disfrutar de esas propuestas.

UNA ACTIVIDAD CADA VEZ MÁS DIFÍCIL DE SOSTENER

Astudillo explicó que la situación del sector está vinculada principalmente con el aumento de los costos y la caída del consumo.

Entre los gastos que más complican a los empresarios aparecen los alquileres, la electricidad, los salarios, los impuestos y la reposición de mercadería. El dirigente sostuvo que los locales tienen dificultades para trasladar esos incrementos a los precios porque eso podría profundizar todavía más la caída de clientes.

“Tenemos poco margen para aumentar porque el consumo cae”, es uno de los planteos que se repiten desde el sector. Radio Universidad también consignó que la Cámara atribuye la situación al aumento de costos, alquileres y tarifas, además de reclamar mayor articulación con los gobiernos para sostener la actividad y el empleo.

La situación no solamente afecta a los propietarios de los establecimientos. También tiene consecuencias sobre una importante cantidad de trabajadores vinculados directa e indirectamente con la actividad.

ALREDEDOR DE 240 PUESTOS DE TRABAJO MENOS

Según el cálculo realizado por Astudillo, cada boliche genera aproximadamente 30 puestos de trabajo directos, sin contar empleos relacionados con seguridad, proveedores, artistas y otros servicios.

Si se toma como referencia el cierre de ocho establecimientos, el dirigente estimó una pérdida cercana a 240 puestos de trabajo directos.

El dato permite dimensionar que el retroceso de la actividad nocturna no se limita a una menor cantidad de lugares para salir, sino que también repercute sobre el mercado laboral y sobre una cadena de actividades que depende del funcionamiento de los boliches.

TAMBIÉN SE REDUCEN LOS DÍAS DE APERTURA

La menor cantidad de público disponible está llevando a algunos empresarios a evaluar cambios en los días de funcionamiento.

Los jueves aparecen entre las jornadas más complicadas para reunir suficiente cantidad de clientes que permita cubrir los costos de abrir un establecimiento. Por ese motivo, algunos locales analizan concentrar su actividad en viernes y sábado.

Para quienes durante años viajaron desde localidades cercanas para salir en San Luis, el cambio puede sentirse especialmente. Menos locales significan también una oferta más reducida de propuestas, eventos y alternativas para elegir durante una noche.

El fenómeno forma parte de una transformación más amplia en los hábitos de consumo y entretenimiento. Los empresarios aseguran que las familias priorizan actualmente gastos como vivienda, alimentación, tarjetas, educación e impuestos, dejando menos dinero disponible para actividades recreativas.

Así, aquella salida a San Luis que durante años fue una alternativa habitual para muchos jóvenes de la zona se encuentra hoy con una ciudad que tiene menos boliches, menos fuentes laborales vinculadas al sector y empresarios que buscan distintas estrategias para sostener la actividad.

La noche puntana todavía mantiene una oferta importante, pero está lejos de los niveles que tenía antes de la pandemia. Y para quienes recuerdan aquellos años de mayor movimiento, el dato es contundente: de unos 15 locales bailables, hoy quedan apenas 7 u 8.


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