LAS VENTAS MINORISTAS DE LAS PYMES CAYERON UN 2,7% EN AGOSTO Y LOS COMERCIANTES CULPAN AL AUMENTO DE TARIFAS Y AL ENDEUDAMIENTO FAMILIAR
Según el último informe de CAME, el consumo en los pequeños y medianos comercios registró un retroceso mensual del 2,7% y una leve contracción interanual del 0,2%. Los empresarios del sector atribuyen la baja a la pérdida de poder adquisitivo y a la cautela del consumidor.
El desempeño de las pequeñas y medianas empresas comerciales constituye uno de los indicadores clave para medir la evolución de la actividad económica y la dinámica del mercado interno. En un escenario caracterizado por la readecuación de precios relativos y ajustes en la estructura de gastos de los hogares, el seguimiento de las ventas al menor resulta fundamental para analizar la capacidad de consumo de la población y la sustentabilidad del sector comercial.
El consumo en los comercios minoristas pertenecientes a las pymes volvió a mostrar señales de estancamiento durante el mes de agosto. De acuerdo con el relevamiento mensual elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas registraron una disminución del 2,7% en la comparación con julio y una retracción interanual del 0,2%. Con este resultado, el índice acumulado en lo que va del año arroja una baja del 2,4%.
La dinámica de agosto interrumpió el leve repunte que se había observado en junio y consolidó la tendencia negativa que afecta al sector comercial. Ante este panorama, los comerciantes e integrantes de la entidad empresaria identificaron una serie de factores causales concretos que explicaron la retracción de la demanda.

En primer lugar, desde CAME destacaron que el factor determinante de la retracción interanual fue la significativa reducción del poder adquisitivo de las familias. Esta merma en los ingresos disponibles estuvo impulsada principalmente por el incremento en las tarifas de los servicios públicos y por el progresivo endeudamiento acumulado por los hogares. La necesidad de destinar una mayor proporción del presupuesto mensual al pago de gastos fijos y compromisos financieros limitó la capacidad de gasto en bienes finales.
En segundo término, los encuestados señalaron la incidencia del factor estacional correspondiente al período posterior a las vacaciones de invierno. El menor movimiento comercial habitual de estas fechas, sumado a la pérdida de tracción de los salarios reales, acentuó la cautela de los compradores. Esta postura restrictiva derivó en una concentración de las operaciones exclusivamente en la adquisición de productos indispensables y de primera necesidad, postergando consumos prescindibles o de bienes durables.

En relación con el balance cualitativo sobre el estado de sus establecimientos, el 46,5% de los propietarios relevados afirmó que la situación de su negocio empeoró con respecto al año anterior, cifra que representa un incremento de dos puntos porcentuales en comparación con el mes de julio. En tanto, un 47,4% consideró que su nivel de actividad se mantuvo estable, y solo un 6,1% reportó una mejora operativa. Esta falta de dinamismo influyó también en las decisiones de inversión: el 57,9% de los comerciantes consideró que no es un momento propicio para realizar desembolsos de capital en sus firmas.
A nivel sectorial, el comportamiento de las ventas fue heterogéneo. Siete rubros fueron evaluados en el informe, de los cuales cuatro mostraron variaciones interanuales positivas: Perfumería lideró las subas con un incremento del 12,8%, seguido por Textil e Indumentaria (+6,4%), Calzado y Marroquinería (+1,2%) y Ferretería, Materiales Eléctricos y de la Construcción (+0,3%). En contraposición, los rubros de mayor peso en la canasta familiar sufrieron caídas: Bazar y Muebles retrocedió un 4,8%, Alimentos y Bebidas cayó un 2,5% e insumos de Farmacia disminuyó un 0,5%. Como contrapartida a la caída en locales físicos, el canal digital de los comercios con venta a la calle registró una suba interanual del 17,6%.