LA POLICÍA DE MENDOZA CAPACITA A 22 EFECTIVOS EN CONDUCCIÓN TÁCTICA Y MANEJO DEFENSIVO
Los agentes realizan las prácticas finales de un curso especializado para conducir móviles policiales en situaciones exigentes. La formación incluye ejercicios bajo lluvia, maniobras en condiciones de estrés y prácticas nocturnas para mejorar la seguridad durante los operativos.
UN ENTRENAMIENTO ESPECIALIZADO PARA CONDUCTORES POLICIALES
La Policía de Mendoza avanza con la capacitación de sus efectivos en conducción táctica y manejo defensivo, mediante un programa destinado a mejorar la preparación de quienes están al volante de los vehículos de emergencia.
En esta oportunidad, 22 policías participan de las prácticas finales de la novena edición del curso de Operador Táctico de Vehículos de Emergencia. La formación busca desarrollar habilidades para manejar móviles policiales en distintos escenarios y responder de manera segura ante las exigencias propias del servicio.
El curso está a cargo de personal especializado de la Policía Vial, a través del Centro Provincial de Capacitación Vial, y contempla diez días efectivos de formación teórica y práctica.
Durante ese período, los participantes deben demostrar sus capacidades de conducción, reacción y dominio del vehículo. Las evaluaciones permiten comprobar cómo se desempeñan ante situaciones que requieren precisión, concentración y decisiones rápidas.
La capacitación está dirigida a los efectivos que buscan desempeñarse como conductores de móviles policiales y obtener la habilitación correspondiente a la categoría D4.
PRUEBAS BAJO LLUVIA, ESTRÉS Y CONDUCCIÓN NOCTURNA
Uno de los aspectos centrales del curso es la práctica en condiciones que pueden representar dificultades durante un procedimiento policial.
Entre las actividades se encuentran ejercicios de manejo defensivo, conducción bajo situaciones de estrés, desplazamientos con lluvia y prácticas nocturnas. Estas instancias permiten entrenar las respuestas de los conductores ante diferentes escenarios y reforzar el control de las unidades.
La conducción de un móvil policial puede requerir desplazamientos urgentes, maniobras precisas y una evaluación constante de los riesgos. Sin embargo, la necesidad de llegar rápidamente a un procedimiento debe combinarse con la prevención de accidentes y el respeto por la seguridad vial.
Por eso, el entrenamiento apunta a que los efectivos puedan mantener el dominio del vehículo y actuar de manera adecuada sin poner en peligro innecesariamente su integridad ni la de otros usuarios de la vía pública.
Las condiciones climáticas adversas y la menor visibilidad durante la noche pueden aumentar las dificultades al conducir. La práctica supervisada permite trabajar sobre esos factores y preparar a los participantes para afrontar situaciones que pueden presentarse durante sus tareas habituales.
UNA CAPACITACIÓN QUE SE DESARROLLA DURANTE TODO EL AÑO
La formación de conductores policiales forma parte de un cronograma que contempla distintas ediciones a lo largo del año, con el propósito de preparar a agentes de diferentes dependencias de la provincia.
La semana anterior había finalizado una capacitación destinada a motoristas policiales, mientras que durante estos días se completan las prácticas correspondientes a los conductores de móviles.
Una vez concluida esta novena edición, está previsto que comience un nuevo curso, lo que permitirá mantener la continuidad del programa de formación.
El esquema busca que los efectivos que cumplen funciones de conducción cuenten con herramientas específicas para manejar vehículos de emergencia y responder ante las exigencias de los procedimientos.
Además de la preparación práctica, este tipo de formación permite evaluar las capacidades individuales de los participantes antes de que obtengan la habilitación necesaria para desempeñarse como conductores de móviles policiales.
EL OBJETIVO: MEJORAR LA SEGURIDAD VIAL Y LA RESPUESTA OPERATIVA
La capacitación apunta a fortalecer dos aspectos fundamentales del trabajo policial: la capacidad de respuesta ante emergencias y la prevención de riesgos durante los desplazamientos.
El manejo defensivo consiste en anticipar posibles peligros, reconocer las condiciones del entorno y tomar decisiones que permitan reducir las probabilidades de una colisión. En el ámbito policial, estas habilidades adquieren especial importancia por las características de los servicios y la posibilidad de tener que circular en circunstancias complejas.
El entrenamiento también busca proteger al personal que conduce las unidades y a las personas que circulan por la vía pública. Una maniobra realizada sin el control adecuado puede generar consecuencias graves, incluso cuando el desplazamiento responde a una emergencia.
Por esa razón, la preparación no se limita a conducir un vehículo, sino que también contempla la capacidad de evaluar riesgos, mantener el control y actuar con precisión ante situaciones cambiantes.
Con la finalización de esta edición y el inicio de un nuevo curso, la Policía de Mendoza continuará con su programa de capacitación para conductores. La iniciativa apunta a sostener la preparación permanente de los efectivos y mejorar las condiciones en las que se realizan los desplazamientos operativos en toda la provincia.
Fuentes consultadas:
Prensa del Gobierno de Mendoza.