LA INFLACIÓN TOCÓ SU PISO EN AGOSTO: 1,5% EN MENDOZA Y 1,7% A NIVEL PAÍS, PERO LA ECONOMÍA REAL SIGUE SIN REACCIONAR
El IPC de agosto marcó la variación de precios más baja del año en la provincia y la menor en 14 meses a nivel nacional. Sin embargo, el consumo masivo y las ventas minoristas acumulan más de un año en caída, lo que despierta dudas sobre si la desaceleración inflacionaria alcanza para reactivar la actividad.
La inflación volvió a desacelerarse en agosto, tal como habían anticipado las mediciones privadas. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que releva la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, la variación mensual fue del 1,5%, el registro más bajo del año en la provincia. A nivel nacional, el INDEC informó un 1,7%, la cifra más baja en 14 meses.
Con este resultado, la inflación acumulada en Mendoza llega al 19,5% en los primeros ocho meses del año y al 32% en la comparación interanual. A nivel país, el acumulado anual asciende al 21,3%, mientras que la suba de precios interanual se ubica en 33,5%.
Educación, salud y tarifas, los rubros que más pesaron
Detrás del dato de agosto aparecen con claridad los capítulos que explican buena parte del aumento. Educación lideró la suba con un 3,9%, seguido por Gastos para la Salud (2,8%), impulsado por un nuevo incremento en las cuotas de las prepagas, y por Vivienda y Servicios Básicos, también con 2,8%, a raíz del alza de tarifas y de alquileres.
Más atrás se ubicaron Otros Bienes y Servicios (2,5%) y Alimentos y Bebidas (1,9%), mientras que Transporte y Comunicaciones (0,8%) y Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (0,5%) tuvieron variaciones menores.
Un capítulo aparte merece Indumentaria, que continúa mostrando caídas sostenidas de precios desde hace al menos dos años, producto de la apertura importadora que ya impactó de lleno en el comercio mendocino, con el cierre reciente de varias marcas históricas del centro provincial. En agosto, los valores de ropa y calzado se retrajeron 0,5%, una merma más moderada que el 1,5% registrado en julio.
El nivel de agosto iguala el piso que hasta ahora tenía el año, alcanzado en junio, tras el pico inflacionario de marzo (3,6%) y un nuevo repunte en julio. A nivel nacional, el Gobierno celebró el dato: el ministro de Economía, Luis Caputo, lo calificó como el valor más bajo en 14 meses, mientras que el presidente Javier Milei renovó en redes sociales su promesa de alcanzar la inflación cero.

Un dato auspicioso que no despeja las dudas de fondo
Más allá de la lectura optimista que ofrece el Gobierno nacional, el desafío pasa por saber si la moderación de los precios logra traducirse en una mejora concreta del bolsillo y de la actividad económica, algo que los indicadores de consumo todavía no confirman.
Las ventas minoristas de pequeñas y medianas empresas, medidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), retrocedieron 0,2% interanual y 2,7% en la comparación mensual durante agosto, acumulando una baja del 2,4% en lo que va del año. El dato marcó el segundo declive consecutivo, luego de que en junio se hubiera cortado una racha de más de un año de contracción ininterrumpida.
El panorama tampoco es alentador en los supermercados. Según relevamientos del INDEC, las ventas en el sector acumularon en el primer semestre una caída real interanual del 2,8% a nivel nacional, y quedaron 9,2% por debajo del promedio histórico de la última década. En Mendoza, un informe difundido en agosto señaló que el consumo en supermercados cayó más de 15% en los últimos tres años, en una trayectoria que se explica, en gran medida, por el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
La combinación de estos factores —precios que se moderan pero ingresos que no logran recuperar terreno de manera sostenida— ayuda a explicar por qué, pese a la buena noticia del IPC de agosto, la sensación en la calle y en los comercios mendocinos sigue siendo de cautela. El cierre de locales emblemáticos en el centro de la provincia, atribuido en gran parte a la caída sostenida de ventas, es apenas una de las señales de que la desaceleración de los precios todavía no alcanza para reactivar el consumo.
Con todo, que la inflación vuelva a ubicarse en su nivel más bajo del año abre una ventana de expectativa moderada: si la tendencia se consolida en los próximos meses y logra acompañarse de una recomposición salarial, podría sentar las bases para una recuperación más firme del poder de compra. Por ahora, sin embargo, esa reactivación sigue siendo una promesa pendiente para buena parte de los mendocinos.