LA INDUSTRIA ACUMULA UNA CAÍDA DEL 2% EN 2026 Y SE PROFUNDIZA EL APAGÓN PRODUCTIVO

LA INDUSTRIA ACUMULA UNA CAÍDA DEL 2% EN 2026 Y SE PROFUNDIZA EL APAGÓN PRODUCTIVO

Un nuevo informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) encendió las alarmas al confirmar que la actividad fabril cayó 0,6% en julio y acumula un retroceso del 2% en lo que va del año. Un análisis sobre el vaciamiento industrial, el peso de un endeudamiento récord y el fuerte impacto que golpea también a las pymes cordilleranas.

#Desindustrializacion #EconomiaArgentina #IndustriaNacional #MendozaProductiva #CrisisIndustrial
Por Redacción R7Digital 25 de agosto de 2026

Desde la mirador privilegiado —y a la vez postergado— de la franja cordillerana, Mendoza contempla con creciente preocupación cómo las políticas económicas de ajuste, apreciación cambiaria y apertura irrestricta continúan erosionando la matriz productiva del país. Los últimos datos difundidos por la Unión Industrial Argentina (UIA) no hacen más que ratificar una sospecha violenta: la economía no despega, sino que atraviesa un proceso de desindustrialización quirúrgico y estancamiento persistente que lleva ya más de un año de arrastre.

Según los datos preliminares de la UIA, la actividad fabril se redujo un 0,6% mensual en julio y acumula una contracción del 2% en los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2025. Más alarmante aún es la perspectiva de mediano plazo: el entramado productivo nacional se ubica un 10% por debajo de los promedios registrados en 2022 y 2023. Aunque desde los despachos oficiales se intente sobredimensionar la leve mejora interanual del 1,4% observada en julio, los propios industriales aclararon que dicha cifra solo responde a una base de comparación excepcionalmente baja y castigada.



Un modelo de endeudamiento y persianas bajas

Este letargo no es un accidente de trayectoria, sino la consecuencia directa de un esquema que prioriza el endeudamiento financiero récord, la especulación y la apertura importadora sobre el valor agregado local. Mientras las reservas se comprometen a ritmo vertiginoso para sostener el equilibrio cambiario, la industria sufre una asfixia por triple vía: contracción severa de la demanda interna, disparada de costos operativos en moneda extranjera y tasas de interés prohibitivas para el crédito productivo.

Las ramas más ligadas al consumo y a la inversión laboral son las principales víctimas de este modelo de desguace. El bloque de bienes durables y semidurables (automotores, electrodomésticos y equipos del hogar) se desplomó un 21,2% en la primera mitad del año. La indumentaria, el calzado y el sector textil cayeron un 14,1%, jaqueados por la menor capacidad de compra popular y la feroz competencia de productos importados. Paralelamente, la construcción retrocedió con fuerza: los despachos de cemento cayeron 4,6% mensual y acumulan una baja del 3%, manteniéndose más de un 20% por debajo de los registros de 2022.



El impacto en la economía local

En Mendoza, donde la metalmecánica, la cadena de valor vitivinícola y los insumos para la construcción constituyen el corazón del empleo formal regional, el embate no resulta ajeno. La caída generalizada de la demanda interna afecta de lleno a las pequeñas y medianas empresas locales, que ven erosionadas sus estructuras operativas frente al crecimiento de la capacidad ociosa y la imposibilidad de competir en desigualdad de condiciones. Las escasas excepciones positivas reportadas a nivel nacional —asociadas casi de manera exclusiva a sectores extractivos como la refinación vinculada a Vaca Muerta o la molienda del complejo agroeconómico— demuestran un sesgo reprimarizador que primerea la exportación sin procesamiento en detrimento del entramado de PyMEs urbanas y regionales.

Sostener la ilusión de una estabilización macroeconómica a costa del desmantelamiento del sector industrial y de un endeudamiento desmedido es una receta de vulnerabilidad conocida. Si no se revierte la prioridad hacia un modelo que defienda el trabajo argentino, la capacidad instalada y la producción regional, el mapa fabril del país corre el riesgo de transformarse en un mero desierto de naves vacías.


Fuentes: Unión Industrial Argentina (UIA)

¿Te gustó esta nota? Compartila