LA ECONOMÍA ARGENTINA SE ENFRÍA: MÁS INFLACIÓN, DESEMPLEO Y BONOS QUE TODAVÍA SEDUCEN POR EL ALTO RIESGO
La revista estadounidense Barron’s trazó un panorama incómodo para el Gobierno de Javier Milei: la actividad perdió impulso, los salarios permanecen estancados y el desempleo aumentó. Mientras tanto, los bonos argentinos siguen despertando interés entre inversores, pero principalmente por los elevados rendimientos que ofrecen en un mercado considerado de alto riesgo.
UNA RECUPERACIÓN QUE PERDIÓ FUERZA
La economía argentina vuelve a mostrar señales que complican el relato de una recuperación sostenida.
Un análisis publicado por Barron’s, una de las revistas financieras más reconocidas de Estados Unidos, puso el foco sobre el deterioro de distintos indicadores económicos y sobre la pérdida de impulso que experimentó el programa de Javier Milei.
La publicación reconoce que el Gobierno consiguió avances importantes desde diciembre de 2023, principalmente en materia de inflación y equilibrio fiscal. Sin embargo, sostiene que esos resultados no alcanzaron para evitar un nuevo escenario de dificultades en la economía real.
La inflación continúa alrededor del 30% anual, mientras los salarios reales permanecen prácticamente estancados y el desempleo aumentó.
El problema es que el crecimiento tampoco estaría llegando con la misma intensidad a todos los sectores.
CRECER SIN GENERAR SUFICIENTE EMPLEO
Uno de los puntos más críticos del análisis es la composición del crecimiento.
Barron’s señala que la expansión prevista para 2026 se concentra especialmente en sectores como petróleo, minería y agricultura.
Son actividades importantes para generar dólares y fortalecer las cuentas externas, pero tienen una capacidad limitada para generar empleo masivo en comparación con sectores como la industria, el comercio o la construcción.
De esta manera, puede existir crecimiento en determinados sectores mientras una parte importante de la población continúa enfrentando dificultades para mejorar sus ingresos y condiciones laborales.
El resultado es una economía que puede mostrar números positivos en algunos indicadores, pero que no necesariamente se traduce en una mejora generalizada del poder adquisitivo.
LOS BONOS CAEN, PERO SIGUEN SIENDO NEGOCIO
La paradoja aparece con mayor claridad en los mercados financieros.
Los bonos argentinos sufrieron una importante pérdida de valor durante los últimos meses. El título de referencia con vencimiento en 2038, por ejemplo, pasó de cotizar alrededor de 83 centavos de dólar a 74 centavos.
Pero esa caída también elevó el rendimiento que reciben quienes compran la deuda argentina.
Y allí aparece el atractivo para los inversores.
Los bonos argentinos ofrecen rendimientos considerablemente superiores a los de otros países con calificaciones similares. Es decir, el mercado está exigiendo una tasa elevada para prestar dinero a la Argentina porque también considera elevado el riesgo.
Por eso, la aparente contradicción es importante: los bonos resultan atractivos no porque el escenario sea tranquilo, sino porque el riesgo argentino permite obtener mayores ganancias potenciales.
EL RIESGO PAÍS VUELVE A SER UNA SEÑAL DE ALERTA
El mercado ya comenzó a reflejar parte de estas dudas.
A comienzos de octubre, el riesgo país argentino volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos básicos, mientras los bonos soberanos registraban nuevas bajas.
El 1 de octubre, por ejemplo, el riesgo país llegó a 635 puntos durante la jornada y los bonos argentinos en dólares retrocedieron en promedio.
El indicador todavía se encuentra lejos de los niveles extremos registrados durante otras crisis argentinas, pero su evolución muestra que el mercado continúa exigiendo una compensación importante para mantener deuda del país.
Además, los bonos argentinos acumularon una caída superior al 6% desde fines de julio, según datos citados por Infobae a partir de Bloomberg.
EL PROBLEMA NO ES SOLO ECONÓMICO
Barron’s también apunta al desgaste político del Gobierno.
La revista considera que Milei perdió parte del capital político conseguido después de las elecciones legislativas de 2025 y que algunas reformas estructurales quedaron demoradas.
Entre las reformas pendientes aparecen cambios tributarios y previsionales.
El análisis también menciona el escándalo que involucró al entonces jefe de Gabinete Manuel Adorni y sostiene que la situación consumió parte de la capacidad política del Gobierno para avanzar con su agenda.
En paralelo, las dudas económicas comenzaron a convivir con una caída de la aprobación presidencial.
Según la encuesta citada por Barron’s, 60% desaprueba y 40% aprueba la gestión de Milei.
UNA ECONOMÍA QUE TODAVÍA DEPENDE DEL RESPALDO EXTERNO
Otro elemento destacado es el respaldo financiero internacional.
El FMI y el Tesoro de Estados Unidos aparecen como actores importantes para sostener la estabilidad financiera argentina. Washington abrió una línea de crédito de USD 20.000 millones, mientras continúa el programa acordado con el Fondo.
Ese respaldo funciona como un colchón frente a las tensiones financieras, pero también deja expuesta una realidad: Argentina todavía necesita mantener la confianza de los mercados y de los organismos internacionales para atravesar sus necesidades de financiamiento.
La situación adquiere mayor relevancia frente a los vencimientos de deuda que deberá afrontar el país durante los próximos años.
EL DILEMA ARGENTINO
El análisis de Barron’s deja planteado un escenario complejo.
Por un lado, el Gobierno consiguió reducir drásticamente la inflación respecto de los niveles que recibió y mejorar las cuentas fiscales.
Por otro, la economía real muestra señales preocupantes: actividad debilitada, desempleo en aumento, salarios estancados y una recuperación que no alcanza con la misma fuerza a todos los sectores. Otros análisis recientes también describieron una desaceleración marcada de la actividad y un aumento de la pobreza y el desempleo.
Mientras tanto, los inversores continúan mirando a la Argentina.
Pero el atractivo de sus bonos tiene una explicación que también funciona como advertencia: pagan mucho porque el mercado considera que el riesgo también es alto.
La economía argentina, entonces, enfrenta una de sus contradicciones más evidentes: necesita demostrar que puede sostener la estabilidad y generar crecimiento amplio mientras los mercados todavía exigen tasas elevadas para confiar en su deuda.
Fuentes consultadas:
Barron’s