LA CASA: CUANDO PERDER EL TRABAJO TAMBIÉN PONE EN RIESGO EL HOGAR

LA CASA: CUANDO PERDER EL TRABAJO TAMBIÉN PONE EN RIESGO EL HOGAR

Una propuesta inesperada, una vivienda que representa todo lo construido y un acuerdo que empieza a revelar un costado inquietante. Con Diego Peretti y César Troncoso, el thriller argentino convierte la desesperación económica en una historia de suspenso.

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Por Alfonso Conrado 9 de octubre de 2026

¿Qué estaríamos dispuestos a aceptar para no perder nuestra casa? ¿Y qué sucede cuando la solución que parece salvarnos termina convirtiéndose en una amenaza?

Esas preguntas atraviesan La casa, la película dirigida por Gustavo “Chus” Triviño, que llegó a los cines argentinos el 8 de octubre.

La historia sigue a Hugo Vaca, interpretado por Diego Peretti, un hombre que pierde su empleo después de muchos años de trabajo. Sin encontrar una salida sencilla a su nueva situación, queda frente a un panorama cada vez más angustiante: sostener su vida cotidiana y conservar aquello que construyó durante años.

En ese contexto aparece una propuesta difícil de rechazar. Un grupo de inversores le ofrece comprar su vivienda por una suma muy inferior a su valor, con la posibilidad de que siga viviendo allí hasta el final de sus días. La operación parece ofrecerle una salida, pero pronto comienza a mostrar aspectos mucho más oscuros.

Con César Troncoso y un elenco que incluye a Fabián Arenillas, Guillermo Arengo y Mariano Argento, la película utiliza una situación reconocible para construir una trama que se desplaza desde el drama hacia el thriller y la inquietud psicológica.


Una historia que conecta con una preocupación real

Más allá de los giros argumentales, el punto de partida tiene una dimensión social evidente. El trabajo no representa solamente un ingreso: también puede ser la diferencia entre mantener cierta estabilidad o empezar a perder aquello que parecía seguro.

La vivienda, por su parte, es mucho más que una propiedad. Es refugio, historia personal, esfuerzo y, para muchas familias, el resultado de décadas de trabajo. Cuando la situación económica obliga a negociar ese patrimonio, las decisiones dejan de tomarse en condiciones ideales.

La casa convierte esa tensión en material cinematográfico. No hace falta conocer de antemano a sus personajes para entender el dilema: cuando las alternativas se reducen, una oferta aparentemente salvadora puede esconder un precio difícil de calcular.

La película también invita a observar las relaciones de poder que aparecen cuando una persona necesita resolver una urgencia y otra tiene los recursos para aprovecharla.


El suspenso detrás de una decisión desesperada

La propuesta de Triviño no se limita a contar una historia sobre la pérdida del empleo. Construye una situación en la que cada decisión puede modificar el equilibrio entre los personajes y en la que el espacio doméstico deja de ser necesariamente un lugar seguro.

Con Peretti al frente, La casa suma una nueva propuesta al cine argentino reciente y demuestra que los conflictos cotidianos pueden convertirse en punto de partida para historias de género.

Porque, a veces, el verdadero terror no comienza cuando alguien entra a nuestra casa, sino cuando descubrimos que ya no tenemos tantas opciones para defenderla.

¿Hasta dónde llegarías para no perder tu casa?

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