¿INVASIÓN DE FAUNA SILVESTRE EN MENDOZA? POR QUÉ CADA VEZ SE VEN MÁS ANIMALES EN ZONAS URBANAS Y RURALES
Pumas en barrios privados, zorros cada vez más habituados a la presencia humana, comadrejas en calles y jabalíes entre viñedos forman parte de una realidad que también alcanza al Este mendocino. Especialistas advierten que no existen datos para hablar de una “invasión”, sino de un aumento de los encuentros entre personas y animales como consecuencia de la transformación del territorio.
Los avistamientos de fauna silvestre en Mendoza dejaron de ser situaciones excepcionales. En los últimos años, distintos animales comenzaron a aparecer cada vez más cerca de viviendas, barrios, fincas y zonas productivas, generando sorpresa entre los vecinos y, en algunos casos, preocupación.
Pumas en patios, zorros que recorren espacios urbanos, comadrejas en calles y jabalíes que ingresan a viñedos son algunos de los ejemplos más recientes. En el Este provincial también se registraron situaciones particulares, incluso con especies que normalmente no forman parte de la fauna mendocina.

Pero, ¿realmente hay una invasión?
La respuesta de los especialistas es más compleja. No existen censos oficiales que permitan afirmar que las poblaciones de zorros, pumas o comadrejas hayan aumentado de manera significativa. Lo que sí se observa es que existen más posibilidades de encuentro debido a la expansión urbana, el avance sobre el piedemonte, la actividad productiva y una mayor cantidad de personas, cámaras y redes sociales registrando estos episodios.
El avance de las ciudades sobre el hábitat natural

La doctora Sophia Di Cataldo, veterinaria, doctora en medicina de la conservación e investigadora del Conicet, explicó que el fenómeno está directamente relacionado con la transformación del territorio.
En Mendoza existen actualmente sectores urbanizados prácticamente dentro de áreas de montaña que anteriormente funcionaban como hábitat de numerosas especies. Al reducirse esos espacios, los animales deben desplazarse en busca de alimento y refugio.
El problema se profundiza cuando encuentran recursos fáciles de conseguir: basura, restos de comida, alimento para mascotas, cultivos y personas que los alimentan deliberadamente.
Así, algunos ejemplares terminan modificando sus hábitos y perdiendo progresivamente el temor natural hacia los seres humanos.
Un zorro que descubre que puede alimentarse cerca de una vivienda, por ejemplo, puede comenzar a regresar regularmente. Esto no significa que se haya convertido en un animal doméstico, sino que aprendió a aprovechar un nuevo recurso.
El fenómeno también se observa en el Este mendocino

La situación no se limita al Gran Mendoza y el piedemonte. El Este provincial también registra distintos episodios relacionados con la fauna silvestre.
En San Martín, por ejemplo, las autoridades debieron intervenir ante un caso de tenencia ilegal de un zorro en una vivienda de Tres Porteñas. El animal permanecía atado y era alimentado como si fuera una mascota. Finalmente fue rescatado y liberado en un campo del departamento.
El Gobierno provincial también realizó controles contra la caza furtiva en San Martín y Santa Rosa, donde personal de Fauna y Policía Rural inspeccionó más de 40 vehículos en rutas rurales y realizó tareas de concientización sobre la conservación de las especies.
En Santa Rosa, además, se confirmó la presencia de una especie que llamó especialmente la atención: la corzuela parda. Cámaras trampa permitieron comprobar ejemplares en campos privados cercanos a la Reserva de Biosfera Ñacuñán, luego de que vecinos reportaran haber visto un grupo de estos animales.
Un oso melero apareció en Santa Rosa
Uno de los casos más llamativos ocurrió precisamente en el Este.
Un oso melero (Tamandua tetradactyla) fue encontrado en una estancia cercana a la Reserva de Ñacuñán, en Santa Rosa. La especie no posee distribución natural en Mendoza y su límite austral de distribución se encuentra en el norte de San Luis.
El animal fue localizado después de que un puestero advirtiera su presencia y alertara a las autoridades. Personal de Fauna lo rescató y trasladó al Ecoparque provincial para recibir atención veterinaria.
La aparición generó distintas hipótesis, pero no permite por sí sola hablar de una expansión natural de la especie hacia Mendoza. También existe preocupación por posibles casos de tráfico o tenencia ilegal de fauna, algo que las autoridades vienen investigando en distintos operativos.
Jabalíes: un caso diferente

El caso de los jabalíes requiere una consideración particular porque se trata de una especie exótica e invasora.
Según el cazador y conservacionista Federico Benedetti, entrevistado por Diario UNO, se han encontrado ejemplares de gran tamaño a pocos minutos de la ciudad. El avance de estos animales hacia zonas productivas genera daños económicos y ambientales, especialmente cuando ingresan a viñedos en busca de alimento.
El comportamiento también parece adaptarse al territorio. Algunas especies aprendieron a aprovechar lugares donde la presencia humana reduce las posibilidades de ser cazadas.
En determinadas zonas, incluso las vizcachas comenzaron a establecer sus refugios cerca de viviendas o dentro de propiedades privadas, según la experiencia relatada por Benedetti.
Los riesgos de acercarse a los animales

El contacto cada vez más frecuente entre fauna silvestre y población también genera riesgos sanitarios.
Di Cataldo advirtió que las enfermedades no necesariamente se transmiten mediante el contacto directo con el animal. Las pulgas y garrapatas presentes en especies silvestres pueden caer al suelo, pasar posteriormente a perros u otros animales y terminar ingresando a los hogares. Entre los posibles agentes mencionados se encuentran bacterias del género Rickettsia.
Otro riesgo importante es la rabia, que puede afectar a diferentes mamíferos silvestres.
Por eso, la recomendación de los especialistas es clara: no acercarse, tocar, alimentar ni intentar capturar animales silvestres. En caso de encontrar uno, lo adecuado es dar aviso a las autoridades correspondientes.
La vacunación de las mascotas y la tenencia responsable también forman parte de las medidas preventivas.
Un problema que también se refleja en las rutas

La expansión de la actividad humana no solamente genera encuentros dentro de barrios y fincas.
A comienzos de agosto, un puma murió atropellado en la Ruta Provincial 153, en un sector que atraviesa la Reserva de Biosfera Ñacuñán, en Santa Rosa. El caso volvió a poner el foco sobre el impacto del tránsito vehicular en los corredores utilizados por la fauna.
El episodio demuestra que la convivencia no implica únicamente que un animal aparezca en el patio de una casa: también significa que rutas, emprendimientos productivos y urbanizaciones atraviesan espacios utilizados naturalmente por distintas especies.
No es una invasión: es una ciudad que creció

Los especialistas coinciden en que el fenómeno debe analizarse más allá de las imágenes llamativas que circulan en redes sociales.
No hay evidencia suficiente para afirmar que Mendoza esté atravesando una explosión demográfica de fauna silvestre. Lo que sí existe es una transformación del territorio que aumenta las posibilidades de encuentro.
La expansión urbana, la reducción de hábitats, los residuos, la disponibilidad de alimentos y la modificación de los ambientes están haciendo que animales que antes permanecían alejados se acerquen cada vez más a las personas.
En el Este, los casos de zorros en San Martín, la corzuela parda y el llamativo oso melero en Santa Rosa muestran que el fenómeno tiene múltiples dimensiones.
La pregunta, entonces, quizás no sea cuántos animales están llegando a las ciudades, sino cuánto territorio natural estamos dejando disponible para que puedan vivir sin necesidad de acercarse a nosotros.
Fuentes Consultadas: Diario UNO, Gobierno de Mendoza, Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza y Departamento de Fauna Silvestre.