GUAYMALLÉN TEME QUE LAS FUERTES TORMENTAS DE EL NIÑO VUELVAN A COMPLICAR LA RED CLOACAL DE CORRALITOS
El intendente Marcos Calvente manifestó su preocupación por el impacto que podrían tener las lluvias intensas previstas para la próxima temporada sobre el sistema cloacal de Los Corralitos. El antecedente de los desbordes registrados en la zona y las dificultades estructurales de la red llevaron al municipio a reclamar medidas preventivas y un plan de contingencia.
El escenario climático previsto para los próximos meses volvió a poner bajo la lupa la situación de la red cloacal de Los Corralitos, en Guaymallén. El intendente Marcos Calvente advirtió sobre el riesgo de que las tormentas intensas asociadas al fenómeno de El Niño vuelvan a generar inconvenientes en una infraestructura que durante los últimos años registró episodios de desbordes y colapsos.
La preocupación municipal se produce mientras Mendoza prepara un operativo preventivo para la temporada primavera-verano 2026-2027. El Gobierno provincial reunió a los intendentes de los 18 departamentos para coordinar acciones ante la posibilidad de lluvias intensas, crecidas, inundaciones, aluviones y otros eventos hidrometeorológicos. Entre las medidas anunciadas se encuentra la implementación de un Sistema de Alerta Temprana Hidrológico que permitirá integrar información meteorológica, hidrológica y territorial para anticipar situaciones de riesgo.
En ese contexto, Calvente planteó específicamente la necesidad de contemplar a Los Corralitos dentro de las zonas que requieren seguimiento prioritario. La red cloacal del sector arrastra problemas desde hace varios años y tuvo episodios particularmente críticos durante 2025 y 2026. El municipio llegó a declarar la emergencia ambiental y sanitaria en sectores afectados por los desbordes, mientras continuaron las gestiones con Aysam y otros organismos para avanzar en soluciones estructurales.
Uno de los puntos centrales del problema se encuentra en la capacidad de conducción del sistema. La infraestructura existente debe recibir y transportar grandes volúmenes de líquidos cloacales, y cualquier incremento extraordinario de los caudales puede generar presión adicional sobre una red que ya presenta sectores comprometidos.
Durante los últimos meses se anunciaron diferentes intervenciones destinadas a mejorar el funcionamiento del sistema. Entre ellas aparecen obras sobre colectores ubicados en la zona de 2 de Mayo y Severo del Castillo, además de proyectos vinculados con las colectoras Paramillo I y Paramillo II. El objetivo es distribuir los caudales y reducir la sobrecarga sobre los sectores más afectados.
El antecedente explica por qué las previsiones meteorológicas generan especial atención en el departamento. Una tormenta intensa no necesariamente provoca por sí misma un colapso de la red cloacal, pero puede agravar las condiciones cuando existen conexiones indebidas de desagües pluviales, infiltraciones o infraestructura que trabaja cerca de su capacidad. Por ese motivo, la prevención y el monitoreo previo resultan fundamentales.
A nivel provincial, las autoridades comenzaron a trabajar con información elaborada por organismos meteorológicos e hidrológicos y con herramientas de monitoreo destinadas a anticipar posibles eventos extremos. El plan contempla también la coordinación entre Defensa Civil, Hidráulica, Irrigación, municipios y otros organismos que intervienen en situaciones de emergencia.
El Gobierno mendocino busca de esta manera reducir los tiempos de respuesta frente a tormentas severas y mejorar la comunicación con la población. La estrategia incluye sistemas de alerta temprana, seguimiento de cauces y zonas vulnerables, obras de infraestructura y protocolos para actuar antes y durante los eventos meteorológicos.
En el caso de Guaymallén, la situación de Los Corralitos agrega un componente particular: además de prepararse para eventuales inundaciones o anegamientos, el municipio debe afrontar la vulnerabilidad de una red cloacal que ya ha mostrado dificultades frente a determinados escenarios.
La advertencia de Calvente se suma así a una discusión más amplia sobre la necesidad de adaptar la infraestructura urbana a fenómenos meteorológicos de mayor intensidad. Para los próximos meses, el desafío será combinar las obras en ejecución con mecanismos de prevención capaces de detectar rápidamente aumentos de caudal y posibles puntos críticos.
Mientras las autoridades monitorean la evolución del fenómeno de El Niño, el objetivo será evitar que las tormentas previstas se traduzcan nuevamente en desbordes, contaminación y afectaciones para los vecinos de Los Corralitos.
Fuentes consultadas