GIULIANA LUCOSKI: LA REINA QUE VENCIÓ A LA MUERTE Y CONVIRTIÓ EL DOLOR EN UNA NUEVA FORMA DE VIVIR
La ex Reina Nacional de la Vendimia 2016 atravesó uno de los accidentes más dramáticos que recuerde Mendoza. Cuatro años después, reconstruyó su vida, formó una familia y encontró en el yoga una herramienta para sanar física y emocionalmente.
La historia de Giuliana Lucoski es una de esas que conmueven profundamente a Mendoza. Su nombre quedó grabado en la memoria de los mendocinos cuando en 2016 fue elegida Reina Nacional de la Vendimia representando a Luján de Cuyo. Sin embargo, años después su vida cambiaría por completo tras protagonizar un gravísimo accidente vial que la dejó al borde de la muerte y movilizó a toda la provincia.
En mayo de 2022, Giuliana viajaba como acompañante en una motocicleta que conducía su entonces pareja, el médico Ricardo Luna, cuando impactaron contra un automóvil en el Acceso Sur, a la altura de Luján de Cuyo. La joven sufrió múltiples fracturas, lesiones de extrema gravedad y permaneció internada durante semanas en terapia intensiva del Hospital Central. El caso generó una enorme cadena de oración y una muestra de solidaridad pocas veces vista en Mendoza.
Su recuperación fue considerada casi milagrosa. Permaneció más de 50 días internada, atravesó numerosas intervenciones quirúrgicas y luego inició un extenso proceso de rehabilitación. Finalmente recibió el alta médica para continuar con su recuperación fuera del hospital, una noticia que fue celebrada por miles de mendocinos que habían seguido día a día su evolución.
Hoy, cuatro años después de aquel episodio que marcó su vida, Giuliana asegura que el proceso de sanación no fue solamente físico. En distintas entrevistas explicó que el yoga, disciplina que practica desde la infancia, se convirtió en una herramienta fundamental para recuperar no solo la movilidad de su cuerpo, sino también el equilibrio emocional necesario para afrontar una nueva etapa.
Actualmente, además de ejercer como abogada y escribana, también decidió dedicarse a enseñar yoga, convencida de que esa práctica fue una pieza clave para atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida. Según contó recientemente, la disciplina le permitió afrontar la rehabilitación con paciencia, serenidad y fortaleza mental.
Su historia también encontró nuevos motivos para celebrar fuera del ámbito profesional. Giuliana formó una familia, se convirtió en madre y comparte en sus redes sociales distintos momentos junto a su hija y sus seres queridos, reflejando una etapa completamente distinta a aquella que mantuvo en vilo a toda la provincia.
Desde Mendoza, su caso continúa siendo un símbolo de resiliencia. Médicos, familiares, amigos y miles de personas que siguieron su evolución recuerdan cómo una cadena de apoyo colectivo acompañó cada pequeño avance durante su internación. La propia Giuliana ha reconocido en varias oportunidades que el afecto recibido fue una parte esencial de su recuperación.
Su testimonio también deja una enseñanza que trasciende el accidente: la posibilidad de reconstruirse después de una tragedia. Convertir el sufrimiento en aprendizaje, recuperar proyectos personales y ayudar a otros desde su propia experiencia hacen que la ex soberana vendimial sea hoy mucho más que una reina de la Vendimia. Para muchos mendocinos representa un verdadero ejemplo de superación, esperanza y fortaleza.
Fuentes consultadas: Mendoza Today, Diario UNO