FRENO A LAS INVERSIONES Y CAÍDA DE VENTAS: EL REPORTE EMPRESARIAL QUE PREOCUPA A LA VITIVINICULTURA Y LAS PYMES MENDOCINAS

FRENO A LAS INVERSIONES Y CAÍDA DE VENTAS: EL REPORTE EMPRESARIAL QUE PREOCUPA A LA VITIVINICULTURA Y LAS PYMES MENDOCINAS

Un exhaustivo sondeo relevó el impacto del freno en la demanda interna, los costos de financiamiento y la postergación de proyectos productivos, encendiendo alarmas en la cadena de valor agroindustrial y en las distintas bodegas y PyMEs de la provincia.

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Por Alfonso Conrado 2 de noviembre de 2026

El escenario económico provincial enfrenta un período de marcada cautela y reajuste en sus principales sectores productivos. El panorama de las pequeñas y medianas empresas —incluyendo a bodegas, fincas agroindustriales, comercios y prestadores de servicios turísticos— muestra señales de estancamiento asociadas a la contracción de la demanda, las altas tasas de interés y las tensiones en la cadena de pagos. En ese marco, un informe privado elaborado sobre la actividad comercial y agrícola encendió luces de alerta sobre la parálisis de proyectos y el freno a la inversión.

El contexto en el que se inscriben estos datos abarca a toda la matriz vitivinícola y productiva de Mendoza. Si bien las regiones de alta gama como el Valle de Uco, junto a las zonas de Maipú, Luján de Cuyo y la Zona Este, suelen captar inversiones en tecnología e infraestructura, la realidad cotidiana de las unidades de menor escala revela fisuras operativas. Las PyMEs del sector vitivinícola y sus industrias conexas atraviesan complicaciones para financiar capital de trabajo, sostener la liquidez y mantener sus plantillas de personal en un momento del año clave para las labores culturales en viñedos y la planificación del ciclo productivo.

De acuerdo con el informe “Clima de Inversión y Expectativas Empresariales 2026”, presentado por la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo (CIAT), el 76% de los establecimientos encuestados en el Valle de Uco registró retrocesos en sus ventas durante el tercer trimestre del año. Este freno en la facturación derivó en que el 64% de las firmas decidiera suspender o postergar inversiones planificadas, afectando la posible generación de más de 500 puestos de trabajo directos en la región.


El diagnóstico adquiere una dimensión aún mayor al analizar el impacto diferenciado según el tamaño de la estructura empresarial. En los establecimientos de menor escala (con menos de cinco empleados), la caída de la facturación afectó al 85% de las firmas, mientras que en aquellas compañías de más de 50 colaboradores el porcentaje de retracción fue del 50%. A su vez, el 34% de las empresas consultadas admitió haber tenido que recurrir a reducciones en su personal para equilibrar costos fijos.

La dinámica del financiamiento constituye uno de los mayores obstáculos para la actividad agroindustrial. Ante tasas crediticias elevadas y un crédito escaso, la gran mayoría de los productores vitivinícolas y pequeñas bodegas sostiene sus operaciones con recursos propios. Al caer la venta en los canales de distribución tradicionales y en el mercado interno, el margen de capital propio se agota, impidiendo el recambio tecnológico, la compra de maquinaria o la instalación de sistemas de riego por goteo y malla antigranizo.

Asimismo, la cadena de pagos refleja signos de tirantez. El 50% de las empresas encuestadas reportó demoras en los vencimientos de compromisos impositivos y pagos a proveedores, complicando la logística comercial y el abastecimiento de insumos clave para la bodega y el campo. Frente a este panorama, casi un 67% de las firmas ha implementado estrategias estrictas de reducción de costos y resignación de rentabilidad, mientras que un 62% intenta reconvertir procesos o explorar nuevos mercados internacionales para compensar el consumo local.

De cara al horizonte 2027, las proyecciones del sector privado se mantienen dentro de un rango de extrema prudencia. Solo un 40% de los consultados proyecta una recuperación en los niveles de venta, una cifra sustancialmente menor al 51% registrado en 2025 y al 72% de 2024. La viabilidad del entramado vitivinícola y pyme requerirá de condiciones crediticias más accesibles, la estabilización de los costos de producción y un entorno macroeconómico que permita recuperar la competitividad externa y el consumo en el mercado interno.

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