FRANCO REMANDO CONTRA LA CORRIENTE: COLAPINTO PASÓ A LA Q2 EN SEPANG PERO LA SANCIÓN LO MANDA AL FONDO DE LA GRILLA
El pibe de Pilar metió un buen registro en la clasificación del renovado GP de Bahréin, pero entre los rezagos del golpe en Bakú y el cambio de motor en su Alpine, le tocó la del camión de culata: largará penúltimo este domingo bien temprano.
Para seguir a la Fórmula 1 desde este rincón del mapa siempre hace falta un poco de mística, termera y un buen termo de agua caliente listo en la madrugada. Quienes pusieron la alarma este sábado a eso de las 4 de la mañana para ver al pibe Franco Colapinto en la clasificación del Gran Premio de Bahréin —que insólitamente se corre este año en las curvas calurosas de Sepang, Malasia— sabían de antemano que la mano venía bastante cambiada y brava.
Es que el fin de semana del argentino con el monoplaza de Alpine ya había arrancado torcido en los ensayos del viernes. Entre algunos problemas de balance, la falta de ritmo del auto y una mochila de penalizaciones que ya se conocía desde la previa, el planteo de la clasificación era casi un trámite testimonial. Franco lo había avisado sin casete: "A la Qualy voy a salir, pero la verdad que da un poco igual porque arranco desde el fondo".
Aun así, cuando se encendieron los semáforos de la Q1, el piloto de Pilar sacó a relucir esa garra que tanto nos gusta de este lado del mundo. Exprimiendo hasta la última gota de adherencia de su auto, clavó un registro de 1m 37s 179/1000 que le alcanzó para meterse entre los quince mejores y avanzar a la Q2. Un pequeño triunfo moral para demostrar que la chapa de piloto está intacta, más allá de lo que marque la planilla del equipo.

Lamentablemente, ahí se terminó la acción en pista para él. Con la mirada puesta en cuidar gomas y motor para el domingo, Alpine prefirió no girar en la segunda tanda clasificatoria. Es que sobre la espalda de Colapinto pesan 15 escalones de sanción en la grilla: cinco que arrastraba desde aquel duro triple choque en el GP de Azerbaiyán y otros diez por haber tenido que reemplazar la unidad de potencia de combustión interna tras los fallos que venía mostrando el propulsor francés.
La matemática pura indica que, habiendo marcado el 15° tiempo, semejante recargo lo deposita directamente en el puesto 19 de la grilla de partida. Zafó del último lugar únicamente porque el británico Arvid Lindblad, de Racing Bulls, ligó una sanción todavía peor de 30 casilleros por pasar el límite de repuestos. Mientras tanto, bien arriba en la tabla, Max Verstappen se quedó con una pole apretada sobre la Ferrari de Lewis Hamilton.
Pero si algo aprendió la marea fana que acompaña a Franco en cada transmisión de fin de semana, es que las carreras no terminan el sábado. En un circuito áspero, ancho y con zonas claras de sobrepaso como Sepang, la estrategia de largar desde el fondo con neumáticos frescos y buscar el milagro en el desgaste ajeno es la última carta que le queda para jugar.
Tocará acomodar el despertador otra vez para las 4 de la mañana de este domingo, preparar los amargos y cruzar los dedos desde el sillón para ver si el pibe vuelve a regalar una de esas remontadas épicas a las que ya nos tiene acostumbrados cuando las papas queman.