EL PLAN ECONÓMICO MIRA A 2027 CON UNA ALERTA ENCENDIDA: DEUDA POR US$28.000 MILLONES Y RESERVAS QUE NO ALCANZAN
Un informe del IERAL advierte que la Argentina llegará al próximo año con fuertes compromisos financieros, dificultades para acumular dólares y un crédito privado que lleva tres meses de caída. Mientras el Gobierno apuesta a sostener la estabilidad, el riesgo país se disparó y las reservas netas rondan los US$10.000 millones frente a vencimientos estimados en US$28.000 millones. El desafío ya no es solamente bajar la inflación: también hay que conseguir los dólares para pagar.
2027 SE PERFILA COMO UNA PRUEBA FINANCIERA PARA EL GOBIERNO
La economía argentina comienza a mirar hacia 2027 con una serie de interrogantes que ponen bajo presión el programa económico. El aumento del riesgo país, la dificultad para acumular reservas, el retroceso del crédito y un calendario de vencimientos de deuda exigente conforman un escenario que amenaza con complicar la recuperación.
La advertencia surge de un análisis del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), elaborado por el economista Jorge Vasconcelos. El diagnóstico plantea una tensión difícil de resolver: el Gobierno necesita mantener bajo control la inflación, recuperar la actividad y, al mismo tiempo, conseguir los dólares necesarios para afrontar sus obligaciones financieras.
Uno de los indicadores que refleja esa preocupación es el riesgo país. Desde principios de julio, cuando se ubicaba alrededor de los 400 puntos, el índice acumuló un incremento cercano a los 600 puntos básicos. Según el análisis, aproximadamente el 60% de esa suba estaría relacionado con factores económicos y políticos internos, mientras que el 40% respondería al contexto internacional.
El dato importa porque un riesgo país elevado encarece el financiamiento externo y dificulta que la Argentina vuelva a colocar deuda en los mercados internacionales en condiciones favorables.
US$28.000 MILLONES DE VENCIMIENTOS FRENTE A RESERVAS NETAS POR US$10.000 MILLONES
La principal preocupación está puesta en las obligaciones que deberá afrontar el país durante 2027. El informe estima vencimientos de capital e intereses por aproximadamente US$28.000 millones, correspondientes al Tesoro y al Banco Central, incluidos los compromisos vinculados con los Bopreal.
Del otro lado, las reservas netas se ubican en torno a los US$10.000 millones. La diferencia expone la magnitud del desafío: el Estado necesita reunir o refinanciar una cantidad de dólares muy superior a los recursos netos disponibles.
A esto se suma el inicio de los pagos netos al Fondo Monetario Internacional. El saldo proyectado para 2027 ronda los US$5.600 millones, una obligación que agrega presión sobre las cuentas externas.
El antecedente de 2026 tampoco permite ignorar el problema. Entre enero y septiembre, la Argentina afrontó vencimientos por US$18.600 millones. Para cubrirlos recurrió a refinanciaciones y privatizaciones, operaciones financieras y alrededor de US$5.000 millones provenientes de las reservas del Banco Central.
La pregunta es qué ocurrirá cuando las necesidades aumenten y no estén garantizadas las mismas fuentes extraordinarias de financiamiento.
EL RIESGO PAÍS SUBE Y CONSEGUIR DÓLARES SE VUELVE MÁS DIFÍCIL
El incremento del riesgo país no es solamente una cifra para los mercados financieros. Tiene consecuencias directas sobre la capacidad del Estado para conseguir crédito y refinanciar sus compromisos.
Cuando los inversores perciben mayores riesgos, exigen tasas más elevadas para prestarle dinero a un país. En esas condiciones, emitir deuda en el exterior se vuelve más costoso y puede dejar de ser una alternativa viable.
El IERAL advierte que los eventuales acuerdos de financiamiento con Estados Unidos o China podrían funcionar como herramientas de emergencia, pero no deberían reemplazar un programa financiero propio. Su disponibilidad, además, no está asegurada.
En paralelo, el ritmo de compras de divisas del Banco Central perdió velocidad. Entre enero y julio, las adquisiciones promediaron US$1.900 millones mensuales. Entre agosto y octubre, ese promedio bajó a US$880 millones.
La reducción ocurre precisamente cuando el calendario de deuda comienza a exigir una mayor disponibilidad de dólares. La acumulación de reservas, por lo tanto, aparece como una de las variables centrales para evaluar la sustentabilidad del esquema económico.
MENOS CRÉDITO, MENOS ACTIVIDAD Y DÓLARES FUERA DEL SISTEMA
Las dificultades no se limitan al frente externo. El informe también advierte sobre el deterioro del financiamiento interno: desde agosto, el stock de créditos en pesos al sector privado acumula tres meses consecutivos de caída en términos reales.
Esto afecta tanto a las familias como a las empresas. Con menos crédito disponible, se restringen las posibilidades de consumo, inversión y financiamiento del capital de trabajo. En otras palabras, la tensión financiera también llega a la economía cotidiana.
A ese escenario se suma la compra de dólares por parte de particulares. Según las estimaciones del IERAL, esas adquisiciones podrían alcanzar los US$30.000 millones durante 2026. De ese total, unos US$9.600 millones quedarían fuera del circuito económico.
El fenómeno plantea otro desafío para el Gobierno: necesita que ingresen y se acumulen divisas, pero una parte importante de los dólares adquiridos por el sector privado no vuelve al sistema financiero ni se traduce necesariamente en mayor inversión o actividad.
MENOS CRECIMIENTO Y UNA INFLACIÓN QUE TODAVÍA NO CEDE LO SUFICIENTE
El panorama de la actividad económica también despierta preocupación. Incluso bajo un escenario optimista, que supone recuperar durante el último trimestre las pérdidas del segundo y tercer trimestre, el IERAL proyecta que el Producto Bruto Interno cerraría 2026 con un crecimiento del 1,5%.
La cifra quedaría lejos del 4,4% registrado durante 2025. Esto implicaría una fuerte desaceleración del crecimiento, sin que la inflación haya logrado reducirse de manera sustancial: el informe la ubica en torno al 30% anual.
El contraste deja planteado un interrogante sobre el costo de sostener el esquema actual. La economía necesita recuperar dinamismo, pero las restricciones monetarias, las tasas de interés y la debilidad del crédito pueden dificultar esa reactivación.
EL DILEMA: ACUMULAR RESERVAS SIN ASFIXIAR LA ECONOMÍA
El Gobierno enfrenta una disyuntiva. Puede acelerar la compra de dólares y dejar más pesos en circulación, aunque eso exige administrar el riesgo de que aumenten las presiones inflacionarias. También puede continuar absorbiendo parte de la liquidez mediante colocaciones de deuda pública, pero esa estrategia incrementa los compromisos financieros internos.
El informe señala que la deuda doméstica en manos privadas pasó del 10,6% del PBI a fines de 2025 al 12,3% durante el tercer trimestre de 2026. Además, una parte importante de esos títulos está ajustada por inflación, tasas de interés o tipo de cambio, lo que puede elevar la carga fiscal ante cambios económicos.
La advertencia de fondo es clara: la estabilidad financiera necesita algo más que controlar variables de corto plazo. La Argentina debe demostrar que puede generar divisas, recuperar el crédito, sostener la actividad y afrontar sus vencimientos sin depender permanentemente de mecanismos extraordinarios.
Con 2027 en el horizonte, el margen de maniobra se vuelve más estrecho. Los números del IERAL ponen sobre la mesa una pregunta que el Gobierno deberá responder: ¿cómo financiará los compromisos del próximo año sin debilitar todavía más las reservas ni frenar la recuperación económica?
FUENTES CONSULTADAS
IERAL