EL PERONISMO EN RIVADAVIA: UNA SOLA BANCA Y UN FUTURO INCIERTO
Tras una serie de derrotas electorales consecutivas, el justicialismo quedó reducido a la mínima expresión en el Concejo Deliberante departamental. Sin intendente propio, sin conducción clara y con el espacio fragmentado, el PJ enfrenta un 2027 que amenaza con profundizar la crisis.
Hay derrotas que duelen y derrotas que obligan a repensar todo. El peronismo de Rivadavia parece estar ante las segundas. Con una sola banca en el Concejo Deliberante departamental, el resultado de las últimas elecciones municipales de febrero de 2026 dejó al justicialismo local en el lugar más incómodo de la política: el de la irrelevancia institucional.
El derrumbe elección por elección
El problema se llama Sembrar
El intendente Mansur quedó en la lista de los derrotados al no poder sostener el oficialismo local, y la alianza entre el radicalismo y La Libertad Avanza proyecta este resultado como plataforma hacia las elecciones generales.
Sin poder de fuego en el Concejo
La consecuencia práctica de tener una sola banca es casi matemática: el PJ no puede bloquear, no puede negociar en términos de paridad y no puede condicionar ninguna decisión relevante del cuerpo legislativo municipal. La alianza LLA + Cambia Mendoza se convirtió en la primera minoría con cinco bancas, los ediles que responden al intendente Mansur suman cuatro lugares, y el peronismo quedó con un solo representante. Diario Mendoza
El dilema de 2027
Las opciones son conocidas pero ninguna es fácil. O recupera a Mansur para el peronismo provincial —algo que implica negociaciones que hoy no tienen condiciones maduras—, o construye una alternativa propia desde abajo en un departamento donde el aparato territorial está erosionado.
La alianza Cornejo-Milei ganó en Rivadavia con el 40,45% de los votos, relegando al oficialismo local al segundo lugar. Para el PJ, que ni siquiera disputó ese segundo puesto, el mensaje es claro: no alcanza con existir como etiqueta. En Rivadavia, el peronismo necesita reconstruirse desde los cimientos, y el tiempo disponible para hacerlo se acorta con cada elección que pasa.
El derrumbe elección por elección
El camino hasta este punto no fue un accidente. Fue la suma de varias señales que el peronismo rivadaviense no supo —o no pudo— leer a tiempo.
En octubre de 2025, el frente peronista mendocino no llegó a los 25 puntos en las legislativas provinciales y nacionales, mientras la alianza entre La Libertad Avanza y Cambia Mendoza se imponía en la provincia con una diferencia de más de 28 puntos. Rivadavia no fue excepción en ese mapa.
Pero el golpe más concreto llegó en febrero. En las elecciones municipales de concejales, la alianza LLA + Cambia Mendoza logró el 40,41% de los votos y se impuso al oficialismo municipal de Sembrar, el partido del intendente Ricardo Mansur, que obtuvo un 29,74%. El peronismo, compitiendo por su cuenta, no pudo siquiera retener la banca que ponía en juego.
El resultado final fue contundente. El triunfo permitió a LLA+CM incorporar tres concejales y alcanzar cinco bancas sobre un total de diez, quedando con mayoría en el cuerpo. El oficialismo municipal sumó dos escaños y cerrará con cuatro, mientras que el PJ conservará una sola banca. Una banca. Sobre diez.
El problema se llama Sembrar
Para entender por qué el peronismo llegó a este punto, hay que remontarse a la figura del intendente Ricardo Mansur y su partido departamental, Sembrar. Lo que en su momento pudo leerse como una estrategia de autonomía local terminó siendo, para el PJ provincial, una sangría de votos sin retorno.
Mansur construyó su propio espacio separándose orgánicamente del peronismo mendocino, lo que fragmentó el voto popular que históricamente nutría al justicialismo en el Este provincial. El resultado es que hoy en Rivadavia existe un peronismo con intendente —Mansur— que no se identifica como tal en el plano orgánico, y un PJ sin intendente que tampoco tiene masa crítica para constituirse en oposición real.
El intendente Mansur quedó en la lista de los derrotados al no poder sostener el oficialismo local, y la alianza entre el radicalismo y La Libertad Avanza proyecta este resultado como plataforma hacia las elecciones generales.
Sin poder de fuego en el Concejo
La consecuencia práctica de tener una sola banca es casi matemática: el PJ no puede bloquear, no puede negociar en términos de paridad y no puede condicionar ninguna decisión relevante del cuerpo legislativo municipal. La alianza LLA + Cambia Mendoza se convirtió en la primera minoría con cinco bancas, los ediles que responden al intendente Mansur suman cuatro lugares, y el peronismo quedó con un solo representante. Diario Mendoza
En ese esquema, el PJ rivadaviense es un actor de reparto en su propio escenario histórico.
El dilema de 2027
Lo que viene no es más sencillo. Sin conducción departamental consolidada, sin un candidato a intendente que genere consenso interno y con el electorado propio repartido entre Sembrar y el espacio propio del partido, el peronismo enfrenta un nudo difícil de desatar antes de las elecciones generales del año próximo.
Las opciones son conocidas pero ninguna es fácil. O recupera a Mansur para el peronismo provincial —algo que implica negociaciones que hoy no tienen condiciones maduras—, o construye una alternativa propia desde abajo en un departamento donde el aparato territorial está erosionado.
La alianza Cornejo-Milei ganó en Rivadavia con el 40,45% de los votos, relegando al oficialismo local al segundo lugar. Para el PJ, que ni siquiera disputó ese segundo puesto, el mensaje es claro: no alcanza con existir como etiqueta. En Rivadavia, el peronismo necesita reconstruirse desde los cimientos, y el tiempo disponible para hacerlo se acorta con cada elección que pasa.