EL NIÑO SE ENCAMINA A UN PICO HISTÓRICO: CUÁNDO ALCANZARÁ SU MÁXIMA INTENSIDAD Y QUÉ PUEDE PASAR EN MENDOZA

EL NIÑO SE ENCAMINA A UN PICO HISTÓRICO: CUÁNDO ALCANZARÁ SU MÁXIMA INTENSIDAD Y QUÉ PUEDE PASAR EN MENDOZA

Los organismos internacionales advierten que el fenómeno continuará fortaleciéndose y podría llegar a su punto máximo en diciembre. En Argentina se esperan cambios en las precipitaciones, con mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal en distintas regiones, incluido el centro-sur de Cuyo.

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Por Don Pancho 31 de octubre de 2026

El fenómeno climático de El Niño atraviesa una etapa de intensificación y mantiene en alerta a los organismos meteorológicos internacionales. Las últimas proyecciones indican que podría alcanzar su máxima intensidad alrededor de diciembre de 2026, con un episodio que podría ubicarse entre los más fuertes registrados desde que existen mediciones sistemáticas.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. El organismo también anticipó que sus efectos sobre el clima podrían extenderse hasta bien entrado 2027, incluso después de que el fenómeno alcance su punto máximo.

La previsión no se limita a un aumento de las temperaturas del océano. El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica y puede alterar la distribución de las lluvias, las temperaturas y la frecuencia de determinados eventos meteorológicos en distintas partes del planeta.

DICIEMBRE, EL MES QUE CONCENTRA LAS MAYORES EXPECTATIVAS

La actualización de la OMM publicada en octubre proyecta que el calentamiento del Pacífico alcanzaría su mayor intensidad hacia finales de 2026. Para el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027, los modelos estiman una anomalía media cercana a los 3,8 grados Celsius en la región Niño 3.4.

Ese indicador mide la diferencia entre la temperatura superficial del mar y su promedio histórico en una zona específica del Pacífico ecuatorial. Por lo tanto, no significa que la temperatura del aire vaya a aumentar esa misma cantidad en Argentina ni que todas las regiones experimenten idénticas condiciones.

Las estimaciones también muestran que el episodio podría mantenerse en niveles elevados durante los primeros meses del año próximo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), a través de su Centro de Predicción Climática, informó que existe una probabilidad superior al 83% de que se mantengan condiciones de El Niño fuerte a muy fuerte hasta el trimestre enero-marzo de 2027.

El organismo estadounidense registró durante septiembre anomalías de temperatura de 2,1 grados en la región Niño 3.4, 3 grados en Niño 3 y 3,9 grados en Niño 1+2. Son mediciones correspondientes a sectores diferentes del océano y permiten observar la magnitud del calentamiento.

QUÉ PUEDE OCURRIR EN ARGENTINA

En el país, uno de los principales puntos de atención está puesto en las precipitaciones. Los pronósticos estacionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) contemplan una mayor probabilidad de lluvias superiores a los valores normales durante el último trimestre de 2026 en distintas regiones.

Entre las zonas señaladas aparecen el Litoral, la región central, sectores de Cuyo y el noreste de la Patagonia. La distribución no será uniforme: el comportamiento esperado puede variar considerablemente de una provincia a otra e incluso entre localidades cercanas.

En términos prácticos, una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los promedios históricos implica que determinadas regiones podrían atravesar un período más húmedo de lo habitual. Sin embargo, no permite afirmar que habrá lluvias permanentes ni anticipar cuándo se producirá una tormenta puntual.

El fenómeno también puede influir sobre las temperaturas. Los especialistas advierten que la evolución del clima depende de otros factores oceánicos y atmosféricos, por lo que la intensidad de El Niño no determina por sí sola las condiciones meteorológicas de cada territorio.

LA ATENCIÓN PUESTA EN MENDOZA Y CUYO

Para Mendoza, el seguimiento del fenómeno resulta especialmente importante por sus posibles consecuencias sobre las precipitaciones, los cauces de agua y las actividades productivas.

Los escenarios estacionales contemplan señales de mayor humedad en el centro-sur de Cuyo, aunque esto no implica que toda la provincia vaya a registrar lluvias por encima de lo normal ni que se produzcan necesariamente inundaciones.

En una provincia donde el agua tiene un papel estratégico para la agricultura, la vitivinicultura y el abastecimiento, cualquier modificación sostenida en los patrones de precipitación requiere atención. También es importante seguir la evolución de los ríos y arroyos, especialmente durante períodos de tormentas intensas.

La prevención adquiere relevancia frente a posibles episodios de precipitaciones abundantes en poco tiempo. Las autoridades y los organismos técnicos deben mantener el monitoreo de las condiciones meteorológicas e hidrológicas, mientras que la población debe prestar atención a los avisos oficiales.

UN FENÓMENO QUE PODRÍA EXTENDER SUS EFECTOS HASTA 2027

El Niño es una fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que se produce por cambios en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial y en la interacción entre el océano y la atmósfera.

Sus episodios suelen presentarse cada dos a siete años y pueden durar entre nueve y doce meses, aunque sus consecuencias climáticas pueden prolongarse más allá de ese período.

La denominación “súper Niño” suele utilizarse en la difusión pública para describir episodios de intensidad excepcional, pero no constituye una categoría oficial independiente. Los organismos científicos emplean clasificaciones como fuerte o muy fuerte y evalúan distintos indicadores para determinar la evolución del fenómeno.

Por el momento, las proyecciones coinciden en que el episodio seguirá fortaleciéndose hacia el cierre de 2026 y que sus efectos podrían continuar durante 2027. La evolución deberá seguirse mediante las actualizaciones de los organismos meteorológicos, ya que los pronósticos estacionales describen tendencias generales y no garantizan un resultado específico para cada localidad.

Para Mendoza, el desafío será observar cómo se comportan las precipitaciones durante los próximos meses y mantener las medidas de prevención ante posibles eventos intensos. El pico de El Niño podría llegar en diciembre, pero la atención climática no terminará con el cierre del año.

Fuentes consultadas:

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