EL MILLÓN DE DÓLARES QUE NUNCA SE DECLARÓ: MILEI RECIBIÓ UN PREMIO Y LA ADUANA SOLO TIENE REGISTRO DE UN PELUCHE Y UN CUERNO
El Presidente fue distinguido en 2025 con el Premio Génesis, que incluye un millón de dólares. Un pedido de informes del diputado Rodolfo Tailhade reveló que esa suma nunca apareció en ningún documento oficial, mientras el dinero terminó financiando organizaciones que integran legisladores propios.
Cuando un jefe de Estado recibe un regalo en el exterior, no queda librado a su criterio qué hacer con él. En Argentina existe un marco normativo específico, la Ley de Ética Pública 25.188 y su decreto reglamentario, que establece que ningún funcionario puede aceptar obsequios vinculados al ejercicio de su cargo, salvo por cortesía o costumbre diplomática. En ese caso excepcional, el regalo se considera recibido "por cuenta del Estado Nacional" y debe inscribirse, sin excepción, en el Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos que administra la Oficina Anticorrupción. Cuando quien recibe el obsequio es el Presidente, la decisión sobre su destino queda en manos del secretario general de la Presidencia. Es un procedimiento pensado, justamente, para que ese tipo de situaciones no dependan de la discrecionalidad de quien gobierna.
En junio de 2025, durante una visita oficial a Jerusalén, Javier Milei recibió el Premio Génesis, conocido informalmente como el "Nobel judío", que en su edición de ese año fue entregado por primera vez a un jefe de Estado. El galardón consiste en una medalla, un cuerno de vidrio azul y una distinción monetaria de un millón de dólares que, según la tradición del premio, sus ganadores destinan a causas filantrópicas. En su discurso de agradecimiento, Milei pidió que ese dinero se usara para financiar una campaña contra el terrorismo y el antisemitismo en América Latina.

Lo que declaró y lo que no
Al regresar al país, la Secretaría General de la Presidencia informó en la Aduana que Karina Milei traía consigo un perro de peluche y una rosa en una campana de vidrio, mientras que el Presidente declaró dos cajas de bombones y el cuerno de cristal del premio. Del millón de dólares, ninguna mención.
El diputado nacional Rodolfo Tailhade presentó un pedido de acceso a la información pública dirigido a Karina Milei, en su carácter de secretaria general de la Presidencia, para conocer el destino de esos fondos. La respuesta, firmada el 28 de agosto de 2025 por el subsecretario de Asuntos Presidenciales, detalló las fechas del viaje oficial y precisó que el premio recibido consistía en "una escultura con forma de cuerno" y "una medalla alusiva", incorporadas como obsequios presidenciales. Sobre el millón de dólares, ni una palabra, pese a que era uno de los puntos explícitamente consultados.
Adónde fue el dinero
La reconstrucción se completó recién este mes, a partir del lanzamiento de la web de Isaac Accords, la iniciativa de cooperación entre Argentina e Israel que Milei y Benjamin Netanyahu presentaron en abril. Allí se detalla que su financiamiento inicial provino de "una subvención de un millón de dólares de la Fundación Premio Génesis, utilizando el premio monetario aportado por el presidente argentino". Entre las organizaciones beneficiadas figura la Israel Allies Foundation, una entidad que coordina a más de 1.600 legisladores proisraelíes en el mundo y que en Argentina tiene como copresidentes a los diputados Sabrina Ajmechet (LLA) y Alejandro Finocchiaro (PRO), ambos parte del oficialismo y su espacio aliado.
Vale aclarar que la fundación que otorga el premio había comunicado públicamente, ya en 2025, que Milei destinaría el dinero a los Acuerdos de Isaac. Lo que no quedó documentado en ningún registro estatal argentino es el circuito completo de ese millón de dólares ni su paso formal por el mecanismo que la ley prevé para este tipo de obsequios.
El nudo del problema
Más allá de la intención declarada, lo que expone el caso es un vacío de procedimiento: el sistema de control existe precisamente para que un regalo de esta magnitud, recibido por un jefe de Estado en ejercicio de su cargo, no dependa de la buena voluntad de comunicar su destino en una entrevista o en la web de un tercero, sino que quede documentado en el organismo diseñado para eso. Que ese paso no se haya cumplido, y que el dinero haya terminado beneficiando a una fundación que integran legisladores del propio espacio político, es lo que mantiene abierto el interrogante.