EL GOBIERNO CONTINÚA CON SUS ATAQUES A LA VICEPRESIDENTA: QUIRNO LE EXIGE QUE RENUNCIE
El canciller acusó a la vicepresidenta de "pseudo golpista" y le pidió que deje el cargo si no acompaña a Milei. Es el tercer funcionario libertario en pedir su salida en menos de una semana, pese a que Villarruel fue elegida en la misma boleta que el Presidente.
La interna del Gobierno nacional no da tregua. El canciller Pablo Quirno redobló este miércoles la ofensiva contra la vicepresidenta Victoria Villarruel: en diálogo con América 24, sostuvo que "integró una fórmula con el presidente y si no está de acuerdo se tiene que ir", calificó sus declaraciones de "pseudo golpistas" y le exigió que "se corra y dé un paso al costado". El funcionario fue más allá y la acusó de haber intentado "desestabilizar" al Gobierno, además de tildarla de "opositora e intrascendente".
El dato que la Casa Rosada prefiere no discutir en voz alta es incómodo para su propio relato: Villarruel no fue designada a dedo. Integró la misma boleta que llevó a Javier Milei a la Presidencia, votada por millones de argentinos en 2023. Pedirle que renuncie porque piensa distinto no es un simple llamado al orden interno: es reclamarle que abandone un mandato que también es popular, algo que mal le caería al propio Milei si estuviera del otro lado del mostrador.

Quirno no es el primero. Los dichos se dan en medio de un hostigamiento que ya lleva semanas y varios protagonistas. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, fue el primero en pedirle públicamente que "arme su proyecto y compita" si no comparte el rumbo oficial. Días antes, la senadora y ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la acusó directamente de "militar para el kirchnerismo" después de que Villarruel autorizara el voto remoto de la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti —embarazada de 32 semanas— en la sesión por la Ley de Tierras. El propio Milei terminó de subir la apuesta al calificarla de "intrascendente" y sugerir, sin pruebas, que sus críticas "parecieran replicar los argumentos kirchneristas".
El trasfondo de la pelea es más viejo que esta semana. Desde los primeros meses de gestión hubo fricciones por el Ministerio de Seguridad, que Villarruel pretendía y terminó en manos de Bullrich, y por sucesivas derrotas parlamentarias que el oficialismo le atribuyó a la falta de acompañamiento del Senado, cámara que ella preside. El detonante más reciente fue un mensaje de Villarruel expresando "genuina preocupación" por el estado del Presidente, en respuesta a una catarata de posteos oficialistas en su contra impulsados por la diputada Lilia Lemoine.

Lo llamativo es la asimetría: mientras la vicepresidenta cuestiona con un tuit, tres funcionarios de primera línea —canciller, jefe de Gabinete y ministra de Seguridad— coordinan una embestida pública para forzar la salida de una funcionaria electa. Es una maniobra que, de darse en cualquier otro signo político, el propio Gobierno libertario habría denunciado como "operación de la vieja política". Desde Mendoza, donde la interna también dejó heridas con el cruce por el voto de Fernández Sagasti, se sigue de cerca cada capítulo de una pulseada que, más que resolverse, parece apenas empezar.
Fuentes consultadas: Infocielo, La Política Online, Perfil