EL FUTURO DEL HIPÓDROMO DE MENDOZA: ENTRE EL DESARROLLO URBANO Y EL TEMOR DE LAS FAMILIAS DEL TURF
El proyecto de reconversión impulsado por Godoy Cruz propone transformar las 40 hectáreas del Hipódromo de Mendoza con viviendas, comercios, espacios verdes y nuevas conexiones urbanas. Mientras el municipio habla de desarrollo y recuperación del predio, la familia del turf mira con preocupación qué ocurrirá con las carreras, los trabajadores y una tradición profundamente arraigada en Mendoza.
El futuro del Hipódromo de Mendoza quedó en el centro de una discusión que va mucho más allá de una pista de carreras. En marzo de este año, el intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, confirmó que el municipio trabaja sobre un Masterplan para reconvertir las aproximadamente 40 hectáreas del histórico predio ubicado en Montes de Oca.
La propuesta contempla un desarrollo de usos mixtos: viviendas, comercios, espacios verdes, sectores destinados a innovación y educación y áreas culturales y deportivas. También se proyecta la apertura de calles para conectar el predio con los barrios que lo rodean y una mayor integración urbana. El plan fue elaborado durante 2025 junto con el Consejo Federal de Inversiones, organismos provinciales y equipos técnicos.
Pero detrás de los planos y los proyectos urbanísticos aparece una pregunta que preocupa especialmente a quienes viven del turf: ¿qué pasará con las carreras de caballos?
Desde la Municipalidad aseguran que la intención no es borrar la identidad hípica del lugar. Costarelli planteó recuperar edificios y espacios vinculados con la historia del Hipódromo para destinarlos también a actividades culturales, educativas y sociales. Sin embargo, todavía existen interrogantes sobre cómo se compatibilizaría esa reconversión con el funcionamiento de la pista y con el futuro de la actividad turfística.
La preocupación no es menor. Propietarios de caballos, jockeys, entrenadores, cuidadores y otros trabajadores vinculados a las caballerizas ya se reunieron para analizar el impacto del proyecto y solicitaron información detallada sobre sus alcances.
El turf representa además una cadena laboral que excede ampliamente al día de carreras. Detrás de cada caballo hay personas dedicadas a su cuidado, entrenamiento, alimentación, traslado, atención veterinaria y preparación. Una estimación difundida por Mendoza Today ubica en alrededor de 800 las familias que dependen directa o indirectamente de esta actividad, aunque no existe, hasta el momento, un registro oficial que permita confirmar esa cifra.
Por eso, para la denominada “familia burrera”, el debate no pasa solamente por conservar una pista. También está en juego una forma de vida, una actividad transmitida entre generaciones y una tradición que tiene algunas de sus fechas más importantes en el calendario mendocino.
El Hipódromo continúa activo. En julio fue escenario del Clásico Santo Patrono Santiago, una de las carreras más tradicionales del turf provincial, con diez competencias y una importante presencia de público. Esto demuestra que, por ahora, las carreras continúan formando parte de la agenda mendocina.
La discusión, entonces, parece plantear dos necesidades que deberán encontrar un punto de equilibrio: por un lado, la posibilidad de aprovechar un enorme espacio urbano para generar viviendas, áreas verdes, infraestructura y nuevas actividades; por otro, evitar que una transformación termine dejando sin sustento a quienes construyeron su vida alrededor del turf.
El desafío será saber si existe una alternativa que permita modernizar y abrir el predio a la comunidad sin borrar su identidad hípica ni poner en riesgo los puestos de trabajo que dependen de ella.
¿Qué pensás sobre el proyecto que impulsa el Gobierno municipal? ¿Creés que el Hipódromo debería reconvertirse para generar viviendas, espacios verdes y nuevos usos, o debería preservarse como escenario del turf mendocino? ¿Qué impacto tendría su desaparición sobre las familias burreras, los trabajadores y una tradición que forma parte de la historia de Mendoza?
Fuentes consultadas: Municipalidad de Godoy Cruz, Gobierno de Mendoza