EL CONSUMO EN EL DIA DE LA MADRE RETROCEDIO 1,4% Y ACUMULA CINCO AÑOS CONSECUTIVOS DE CAIDA
Las promociones y los planes de financiación de los comercios no alcanzaron para revertir la cautela presupuestaria de los hogares, que volcaron la demanda hacia opciones de menor valor.
El dinamismo del comercio minorista enfrenta un período de marcada prudencia presupuestaria en el ámbito familiar, donde las compras vinculadas a fechas festivas han mostrado una sostenida reconfiguración en las preferencias de consumo. El Día de la Madre, tradicionalmente considerado el segundo hito comercial más relevante del año comercial por detrás de las festividades de fin de año, volvió a reflejar la contención en el gasto de los consumidores. A pesar de los despliegues de promociones bancarias, incentivos de descuento directo y esquemas de financiamiento en cuotas asumidos por el sector comercial, el nivel de ventas físicas y digitales registró un sesgo bajista por quinto año consecutivo.
De acuerdo con el informe estadístico elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes por la celebración retrocedieron un 1,4% en términos reales frente a la misma fecha del año anterior. En este contexto, el ticket promedio desembolsado por los compradores se situó en los $63.197, con marcadas disparidades según la categoría de producto analizada. Para sostener el volumen de operaciones, una importante proporción de comercios independientes debió absorber costos operativos mediante promociones de compra combinada (como esquemas de dos por uno o tres por dos) y rebajas directas de hasta el 20%, condicionando la rentabilidad del sector.

El comportamiento por rubros comerciales mostró una tendencia desfavorable en cuatro de los seis sectores monitoreados por la entidad gremial empresarial. La contracción más pronunciada se verificó en el segmento de electrodomésticos y artefactos para el hogar, que experimentó una disminución interanual del 3,6% con un ticket promedio de $72.581. En este segmento, la demanda se volcó hacia pequeños electrodomésticos de cocina y cuidado personal, desplazando las decisiones de adquisición de artículos de línea blanca debido a la menor disponibilidad de programas de cuotas sin interés en bienes de capital familiar.
En una línea similar, los rubros de perfumería y cosmética, junto con el de equipos periféricos, accesorios y celulares, anotaron retracciones idénticas del 3,2% interanual. Para la perfumería, pese a registrar el ticket promedio más elevado del relevamiento con $88.000, las restricciones presupuestarias y las condiciones climáticas inestables registradas en diversos centros urbanos durante las jornadas previas limitaron la afluencia de público a los locales comerciales. Por su parte, la venta de telefonía móvil se concentró en la renovación de accesorios como auriculares, fundas protectoras y dispositivos de lectura digital, postergando la sustitución de terminales telefónicas. El sector de calzado y marroquinería completó el cuadro negativo con una baja del 2,2% e importes promedio de $67.332, donde la escasez de margen disponible en las tarjetas de crédito de los clientes operó como un obstáculo persistente.
En el extremo opuesto, solo dos rubros consiguieron sostener cifras positivas. La categoría de librería encabezó el desempeño del fin de semana con un incremento del 3,4% interanual y el ticket promedio más módico del relevamiento ($37.638), traccionado por la venta de literatura de desarrollo personal, gastronomía y títulos de bolsillo de menor costo. En tanto, la indumentaria registró una variación positiva marginal del 0,1% con un gasto promedio de $55.416, impulsada por compras de último momento de indumentaria de temporada primavera-verano y prendas deportivas.
Respecto a la percepción comercial del evento, las encuestas sectoriales de CAME reflejaron un panorama heterogéneo: mientras un 51,3% de los comerciantes consideró que el nivel de ventas se encuadró dentro de lo esperado y un 16,2% superó las proyecciones iniciales, el 32,5% de los locales registró operaciones por debajo de sus previsiones. Las cifras finales ratifican un patrón de consumo medido, en el que las decisiones de gasto priorizan el cumplimiento de las celebraciones mediante alternativas de costo moderado.