EL CONSUMO DE CARNE VACUNA SIGUE EN CAÍDA Y LOS CARNICEROS ADVIERTEN UN CAMBIO EN LOS HÁBITOS

EL CONSUMO DE CARNE VACUNA SIGUE EN CAÍDA Y LOS CARNICEROS ADVIERTEN UN CAMBIO EN LOS HÁBITOS

La pérdida de poder adquisitivo modificó las compras en las carnicerías argentinas: los clientes reducen cantidades, buscan cortes más económicos y reemplazan parte de la carne vacuna por pollo y cerdo.

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Por Don Pancho 20 de agosto de 2026

El consumo de carne vacuna atraviesa un período de retracción en Argentina y el cambio ya se refleja directamente en las carnicerías. Comerciantes de distintos puntos del país aseguran que sus clientes mantienen la frecuencia de compra, pero llevan menos cantidad y priorizan productos de menor precio.

Uno de los ejemplos más claros fue aportado por un carnicero de Mataderos, quien señaló que actualmente vende entre 30% y 40% menos que hace una década. Según explicó, quienes antes compraban dos kilos ahora llevan uno, mientras que los que llevaban un kilo redujeron la compra a medio kilo.

DEL KILO A UNA COMPRA POR MONTO

El cambio también se observa en la forma en que los consumidores realizan sus pedidos. En Córdoba, un comerciante explicó que muchos clientes dejaron de pedir una cantidad determinada y directamente establecen cuánto dinero pueden gastar.

De esta manera, el mostrador recibe pedidos como "$3.000 de lo más económico", con una mayor demanda de cortes como aguja, carne picada y otros productos de menor valor.

La situación muestra cómo el presupuesto disponible pasó a tener un peso determinante a la hora de decidir qué llevar para la comida diaria.

POLLO Y CERDO GANAN ESPACIO

El aumento de la diferencia de precios entre la carne vacuna y otras proteínas también modificó las preferencias.

En uno de los comercios relevados, el kilo de pollo ronda los $3.500, mientras que la carne picada más económica alcanza los $12.000. En Córdoba, en tanto, un corte económico de cerdo puede ubicarse cerca de los $6.000, frente a unos $10.000 de un corte vacuno como la aguja.

Los comerciantes aseguran que una parte importante de los consumidores se volcó al pollo y al cerdo para poder mantener dentro del presupuesto las comidas familiares.

CUÁNTO CUESTA UN ASADO

La diferencia también aparece al momento de preparar un asado.

En Buenos Aires, los carniceros estimaron que una compra básica para cuatro personas, con unos dos kilos de carne, requiere actualmente entre $32.000 y $35.000.

En Córdoba, el mismo tipo de comida puede demandar entre $38.000 y $40.000, según los valores mencionados por comerciantes locales.

Frente a estos precios, algunos consumidores reemplazan cortes tradicionales por alternativas más económicas. El clásico asado de fin de semana, por ejemplo, puede transformarse en una comida con falda u otros cortes de menor precio.

LOS COMERCIANTES PIDEN MEJORES INGRESOS

Los carniceros consultados coinciden en que la principal dificultad está relacionada con el poder adquisitivo de los consumidores.

También señalaron el impacto de los costos que enfrentan los comercios, entre ellos alquileres, servicios, impuestos y otros gastos necesarios para mantener abiertos los locales.

El resultado es un escenario en el que la carne vacuna continúa presente en la mesa de los argentinos, pero en cantidades menores y con una selección cada vez más condicionada por el precio.


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