EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ MOVIENDO A LAS MARIPOSAS: EL IMPACTANTE MAPA DE SUS NUEVOS HÁBITATS

EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ MOVIENDO A LAS MARIPOSAS: EL IMPACTANTE MAPA DE SUS NUEVOS HÁBITATS

Un estudio internacional analizó 1.758 especies de mariposas en más de un centenar de países y detectó importantes cambios en sus áreas de distribución. El calentamiento, las olas de calor y las sequías están empujando a muchas especies hacia nuevos territorios y mayores alturas.

#CambioClimático #Mariposas #Ciencia #Biodiversidad #MedioAmbiente
Por Tamara Celeste 11 de agosto de 2026

Las mariposas, además de su importancia para los ecosistemas, pueden convertirse en verdaderas señales de alerta frente a las transformaciones del clima. Un amplio estudio internacional reveló que numerosas especies ya están modificando los lugares donde viven como consecuencia de los cambios ambientales registrados durante las últimas décadas.

La investigación, liderada por científicos de distintos países y con participación de investigadores vinculados a Monash University, reunió información sobre 1.758 especies de mariposas distribuidas en 109 países. El trabajo, publicado en Nature Ecology & Evolution, buscó determinar hasta qué punto estos insectos están modificando sus áreas de distribución y cuáles son los factores que explican esos movimientos.

Uno de los resultados más llamativos es que aproximadamente el 81% de las especies mostró una expansión horizontal de su área de distribución. Es decir, muchas mariposas comenzaron a ocupar territorios que anteriormente no formaban parte de su rango habitual. Las expansiones fueron especialmente importantes en regiones tropicales, donde existe una enorme diversidad de especies.

Pero ampliar el territorio no necesariamente significa que las especies estén mejor. Para los investigadores, estos desplazamientos pueden ser una respuesta a la búsqueda de condiciones ambientales que permitan sobrevivir y reproducirse. En algunos casos, las mariposas encuentran nuevos ambientes favorables; en otros, el desplazamiento puede llevarlas a zonas donde existen nuevos riesgos o donde sus plantas hospedadoras no están disponibles.

El cambio climático aparece como uno de los principales motores de este proceso, junto con los fenómenos meteorológicos extremos. Olas de calor y períodos de sequía pueden modificar rápidamente las condiciones de un territorio y obligar a determinadas especies a desplazarse. La investigación identificó al clima y los eventos extremos como los factores más destacados entre los impulsores de los cambios observados.

Sin embargo, no todas las mariposas consiguieron ampliar su distribución. Alrededor del 27% presentó una contracción de su área, mientras que cerca del 22% registró desplazamientos altitudinales. En estos últimos casos, las especies pueden avanzar hacia zonas montañosas en busca de temperaturas más bajas.

Este mecanismo tiene un límite evidente: una especie que asciende progresivamente por una montaña puede quedarse sin espacio cuando alcanza las zonas más elevadas. El problema es todavía mayor cuando el cambio climático ocurre acompañado por pérdida de hábitat, agricultura intensiva, fragmentación de ambientes naturales u otras presiones humanas.

La situación también tiene particularidades según la región. En Europa y América del Norte se detectaron con mayor frecuencia contracciones de las áreas de distribución, mientras que las expansiones tuvieron un peso mayor en zonas tropicales. Los científicos advierten, además, que existen importantes vacíos de información en regiones de enorme biodiversidad, por lo que la magnitud real del fenómeno podría ser incluso mayor.

Desde Mendoza, donde los ambientes cordilleranos, áridos y de montaña ofrecen una enorme variedad de condiciones ecológicas, el fenómeno también resulta relevante. Las mariposas forman parte de redes ecológicas en las que intervienen plantas, otros insectos y animales, por lo que cualquier modificación importante de sus poblaciones puede alterar esas relaciones.

El desplazamiento de estos pequeños insectos, entonces, no es simplemente una curiosidad científica. Es otra señal de que el calentamiento global ya está modificando la distribución de especies y la composición de los ecosistemas. Por eso, los investigadores plantean la necesidad de reforzar el monitoreo, incorporar registros de ciencia ciudadana y proteger no solo los lugares donde las especies viven actualmente, sino también aquellos territorios hacia los que podrían desplazarse en el futuro.

Fuentes consultadas

El Sol, Nature Ecology & Evolution, Monash University – Global Change Ecology Lab

¿Te gustó esta nota? Compartila