EL ÁRBOL QUE LLEVA 600 AÑOS PRODUCIENDO MADERA SIN SER TALADO: EL MÉTODO JAPONÉS QUE SORPRENDE AL MUNDO

EL ÁRBOL QUE LLEVA 600 AÑOS PRODUCIENDO MADERA SIN SER TALADO: EL MÉTODO JAPONÉS QUE SORPRENDE AL MUNDO

Una antigua técnica forestal japonesa permite obtener madera de alta calidad a partir de un mismo árbol durante siglos. El método, conocido como Daisugi, aprovecha nuevos troncos que crecen sobre una base principal y evita talar por completo el árbol original.

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Por Don Pancho 12 de agosto de 2026

Mientras en gran parte del mundo la producción de madera implica plantar árboles, esperar décadas y finalmente talarlos, en una región de Japón existe una técnica ancestral que propone algo completamente diferente: hacer que un mismo árbol produzca nuevos troncos durante generaciones sin necesidad de cortarlo por completo.

El método se llama Daisugi y fue desarrollado en el siglo XIV por silvicultores de la región de Kitayama, al norte de Kioto. La técnica nació como respuesta a las dificultades del terreno montañoso, donde plantar y mantener grandes cantidades de árboles resultaba complicado.

¿CÓMO FUNCIONA?

La particularidad del Daisugi está en la forma en que se poda y mantiene el árbol.

Los trabajadores dejan crecer y ensanchar el tronco principal hasta formar una especie de plataforma elevada. Desde allí comienzan a desarrollarse troncos verticales, que parecen pequeños árboles creciendo sobre una misma base.

Los especialistas seleccionan cuidadosamente los brotes y eliminan las ramas laterales para conseguir troncos largos, rectos y prácticamente sin nudos.

El mantenimiento es permanente: aproximadamente cada dos años se realizan trabajos de poda para controlar el crecimiento. De esta manera, el árbol madre permanece vivo mientras los nuevos troncos pueden desarrollarse hasta alcanzar el tamaño necesario para ser aprovechados.

MADERA MÁS RESISTENTE

El sistema no solamente permite aprovechar madera sin eliminar completamente el árbol.

Según los datos difundidos por Diario UNO, los troncos obtenidos mediante esta técnica pueden ser hasta un 200% más densos y resistentes que el cedro convencional y presentar alrededor de un 140% más de flexibilidad.

Estas características hicieron que la madera de Kitayama fuera especialmente valorada en una región acostumbrada a fuertes vientos, tifones y terremotos.

UNA COSECHA CADA 20 AÑOS

El proceso requiere paciencia.

Los nuevos troncos pueden tardar aproximadamente 20 años en alcanzar el tamaño adecuado para ser cortados. Cuando llega ese momento, se retira el tronco seleccionado desde su base, pero el árbol original continúa intacto.

Después, comienza nuevamente el ciclo de crecimiento.

Una sola estructura puede llegar incluso a sostener hasta un centenar de brotes al mismo tiempo, convirtiéndose en una verdadera "fábrica natural" de madera.

UN MÉTODO ANTIGUO CON UNA IDEA MUY ACTUAL

Aunque el Daisugi nació hace unos 600 años por una necesidad concreta de los productores japoneses, hoy vuelve a llamar la atención por una razón diferente: la búsqueda de formas más sostenibles de utilizar los recursos naturales.

La técnica permite aprovechar madera sin eliminar completamente el árbol que genera los nuevos troncos. Además, evita tener que comenzar desde cero con una nueva plantación cada vez que se necesita madera.

No significa que pueda reemplazar todos los sistemas forestales modernos, pero demuestra que algunas soluciones para los problemas ambientales actuales pueden encontrarse en conocimientos desarrollados hace cientos de años.

DE UNA NECESIDAD A UNA TRADICIÓN

Lo que comenzó como una solución para las condiciones geográficas de Kitayama terminó convirtiéndose en una de las técnicas forestales más llamativas de Japón.

Durante siglos, los productores perfeccionaron la poda y selección de brotes para obtener una madera de características particulares.

El resultado es un sistema en el que el árbol madre puede sobrevivir mientras sus nuevos troncos son aprovechados periódicamente.

Se trata de una imagen que resume perfectamente la filosofía detrás del Daisugi: en lugar de destruir el árbol para obtener madera, aprovechar su capacidad natural de volver a producirla.

Una técnica nacida hace seis siglos que hoy vuelve a despertar interés por una pregunta cada vez más importante: ¿cómo podemos utilizar los recursos de la naturaleza sin agotarlos?

Fuentes consultadas

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