EL 70% DE LOS JÓVENES ASALARIADOS MENDOCINOS TRABAJA EN LA INFORMALIDAD Y CRECE LA PREOCUPACIÓN POR EL EMPLEO
Un informe basado en datos oficiales revela que siete de cada diez asalariados mendocinos menores de 24 años trabajan sin registrar. La situación también expone una mayor vulnerabilidad entre las mujeres y refleja las dificultades que enfrentan los jóvenes para acceder a empleos formales en la provincia.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo en Mendoza. Un reciente informe elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC revela que el 70% de los asalariados mendocinos menores de 24 años desarrolla su actividad sin estar registrado, una realidad que refleja las dificultades que enfrentan los jóvenes para acceder a empleos con derechos laborales y cobertura social. La información publicada por El Sol coincide con las estadísticas oficiales disponibles y con otros relevamientos nacionales sobre empleo juvenil.
El fenómeno no se limita únicamente a los trabajadores más jóvenes. En el conjunto del mercado laboral mendocino, la informalidad también mantiene niveles elevados y afecta especialmente a quienes se desempeñan en actividades como el comercio, la gastronomía, los servicios personales, la construcción y el trabajo en casas particulares, sectores donde históricamente la registración presenta mayores dificultades.
Uno de los aspectos que más preocupa es la situación de las mujeres. El informe muestra que la tasa de informalidad alcanza al 46,2% de las asalariadas, mientras que entre los varones se ubica en 38,4%, una diferencia cercana a ocho puntos porcentuales. Esta brecha evidencia que las trabajadoras continúan enfrentando mayores obstáculos para acceder a empleos registrados y con protección social.
La falta de registración implica mucho más que cobrar un salario sin recibo. Los trabajadores informales generalmente carecen de aportes jubilatorios, cobertura por accidentes laborales, obra social, vacaciones pagas, licencias y otros derechos contemplados por la legislación laboral argentina. Además, suelen tener mayores niveles de inestabilidad y menores posibilidades de crecimiento profesional.
Especialistas en empleo sostienen que el ingreso de los jóvenes al mercado laboral suele darse a través de puestos temporarios o de baja calificación, donde predominan las contrataciones informales. La escasa experiencia laboral, la necesidad de obtener ingresos rápidamente y la concentración de oportunidades en sectores con alta rotación explican buena parte de este fenómeno.
Desde Mendoza, esta problemática adquiere especial relevancia porque impacta directamente sobre las posibilidades de desarrollo de una generación que busca insertarse en el mundo del trabajo en un contexto económico complejo. Para los especialistas, mejorar la capacitación, promover incentivos para la contratación formal y fortalecer los controles laborales aparecen entre las herramientas necesarias para reducir la informalidad.
Mientras tanto, los indicadores muestran que el desafío continúa vigente. La elevada proporción de jóvenes empleados sin registrar no solo compromete sus ingresos presentes, sino también sus perspectivas futuras en materia previsional, acceso al crédito y estabilidad laboral. La evolución de estos indicadores será uno de los aspectos a seguir de cerca durante los próximos meses, en un escenario donde el empleo formal todavía enfrenta importantes desafíos tanto en Mendoza como en el resto del país.
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Fuentes consultadas: El Sol, INDEC (Encuesta Permanente de Hogares), Diario Mendoza Sur, Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza.