EEUU, FINALMENTE, SE QUEDA CON EL PETROLEO VENEZOLANO: ASÍ LE COBRA WASHINGTON EL PEAJE A CARACAS POR DEJARLA EXISTIR

EEUU, FINALMENTE, SE QUEDA CON EL PETROLEO VENEZOLANO: ASÍ LE COBRA WASHINGTON EL PEAJE A CARACAS POR DEJARLA EXISTIR

Trump anunció el control estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles de crudo venezolano, negociado con el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Ocho meses después de la captura militar de Nicolás Maduro, la Casa Blanca presenta como "acuerdo histórico" lo que se parece bastante más a una cuota de protección mafiosa, o seguro de continuidad a un gobierno ilegítimo, que a una negociación entre iguales.

#Venezuela #EEUU #Petróleo #DelcyRodríguez #Trump
Por Alfonso Conrado 29 de agosto de 2026

Donald Trump anunció este viernes, desde Truth Social, lo que calificó como "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial": Estados Unidos obtendrá el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano, "sin coste alguno para el contribuyente estadounidense". La frase, dicha así, casi con orgullo de cazador, merece un poco de contexto antes de aplaudir.

La situación previa: cómo se llega hasta acá

El 3 de enero de este año, fuerzas estadounidenses ejecutaron un operativo militar en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro, quien hoy espera juicio federal en Nueva York por cargos de narcoterrorismo. Ese mismo fin de semana, el Tribunal Supremo de Justicia venezolano —bajo la nueva correlación de fuerzas— dispuso que la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumiera como presidenta interina. Trump, ni bien concretada la captura, ya había adelantado que las petroleras estadounidenses "entrarían" al país. No hizo falta demasiada imaginación para saber hacia dónde iba esto.


La continuidad de Delcy Rodríguez: gobierno de transición, agenda ya escrita

Rodríguez, la misma que hace ocho meses cuestionaba públicamente la captura de su jefe político, hoy le agradece "altamente" a Trump y describe el pacto como "un hito histórico en las relaciones bilaterales". En enero, bajo su gestión, la Asamblea Nacional aprobó a toda velocidad una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que abrió la puerta a la participación de capital privado y extranjero, desmontando en meses lo que el chavismo tardó dos décadas en construir como control estatal sobre el crudo. La continuidad del "gobierno" de Delcy Rodríguez, entonces, no es la de un liderazgo con margen de maniobra: es la administración que quedó a cargo de gestionar la letra chica de lo que ya se había decidido en Washington el mismo día de la captura.


Más que un convenio, una cuota

Llamarlo "acuerdo" presupone dos partes negociando en pie de igualdad. Pero cuando una de las partes tiene a su expresidente preso en Brooklyn, tropas desplegadas en la región y el poder de determinar quién gobierna el país de la otra parte, lo que queda no es exactamente una mesa de negociación: es más parecido a una cuota mensual que un local de barrio le paga a quien controla la esquina para que lo dejen trabajar tranquilo. Con la diferencia de que acá la "esquina" son las mayores reservas de petróleo del planeta, y el "local" es un país entero. Rubio, con la solemnidad de quien anuncia un logro humanitario, lo llamó "una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano". Uno se pregunta si a alguien en Caracas le preguntaron directamente su opinión, más allá del comunicado oficial.

Lo que queda, y lo que se lleva cada uno

Según cifras de la propia Rodríguez, el pacto contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, una inversión anunciada de más de 100.000 millones de dólares y unos 209.000 millones en tributos para el Estado venezolano en el largo plazo. Números grandes, sin dudas, para un país cuya producción petrolera cayó a apenas una fracción de su capacidad histórica tras años de crisis. Pero el detalle que Washington subraya con más entusiasmo es otro: el control mayoritario de las reservas queda del lado norteamericano. Como para que no queden dudas de quién es el dueño de la esquina.

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