DROGAS DE DISEÑO: EL PELIGRO DE NO SABER QUÉ CONTIENE REALMENTE LO QUE SE CONSUME
Los recientes operativos realizados en Mendoza volvieron a poner el foco sobre las llamadas Nuevas Sustancias Psicoactivas. Especialistas advierten que muchas veces el consumidor desconoce qué sustancia está tomando, su concentración y los posibles adulterantes.
Las denominadas drogas de diseño volvieron a quedar bajo la lupa en Mendoza luego de distintos procedimientos realizados por la Policía Contra el Narcotráfico, en los que fueron secuestradas sustancias como ketamina, éxtasis y MDMA y se detuvo a seis personas. El fenómeno genera preocupación no solo por la circulación de estas sustancias, sino también por la dificultad de conocer con precisión qué contienen los productos que llegan a los consumidores.
El médico toxicólogo Sergio Saracco explicó que, desde el ámbito de la toxicología, el concepto suele utilizarse para referirse a las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NPS). Se trata de compuestos sintéticos o semisintéticos que son modificados químicamente para generar efectos similares a los de sustancias conocidas.
Uno de los principales problemas aparece justamente en esa modificación. La elaboración clandestina no cuenta con controles confiables de pureza, concentración o composición. Por eso, dos productos comercializados con el mismo nombre pueden contener sustancias diferentes o cantidades distintas de principios activos.
EL PROBLEMA DE NO SABER QUÉ SE ESTÁ CONSUMIENDO
Entre las familias de nuevas sustancias psicoactivas aparecen estimulantes, cannabinoides sintéticos, opioides, nuevos sedantes, sustancias disociativas y diferentes compuestos con efectos alucinógenos.
En este mercado también aparece uno de los ejemplos más conocidos: el denominado “tusi” o cocaína rosa. Aunque suele asociarse popularmente con el 2C-B, el producto comercializado con ese nombre no necesariamente contiene esa sustancia. Según la explicación de Saracco, puede tratarse de una mezcla de diferentes compuestos, entre ellos ketamina, MDMA, cafeína y otros adulterantes.
El color, la presentación o el nombre con el que se comercializa un producto tampoco permiten determinar su composición real. Esa incertidumbre constituye uno de los principales riesgos.
EFECTOS IMPREDECIBLES
Las consecuencias de una intoxicación dependen de múltiples factores: la sustancia ingerida, su concentración, las mezclas realizadas y las características particulares de cada consumidor.
Entre las complicaciones que pueden presentarse se encuentran taquicardia, hipertensión, arritmias, hipertermia, convulsiones, alteraciones severas de la conducta, paranoia, psicosis y pérdida de conciencia. En determinados casos también pueden producirse insuficiencia respiratoria, eventos cardiovasculares graves, coma y muerte.
La hipertermia constituye uno de los riesgos particularmente importantes en algunas intoxicaciones. Una elevación extrema de la temperatura corporal puede desencadenar complicaciones que comprometen distintos órganos.
También preocupa el denominado policonsumo, es decir, la combinación de diferentes drogas, alcohol o medicamentos. Las mezclas pueden modificar los efectos de cada sustancia y aumentar considerablemente los riesgos.
UN MERCADO QUE CAMBIA CONSTANTEMENTE
Las nuevas sustancias psicoactivas presentan además una característica que dificulta su control: el mercado puede modificarse rápidamente mediante pequeñas variaciones químicas.
Al cambiar la estructura de un compuesto, pueden aparecer sustancias con efectos diferentes y, en algunos casos, difíciles de detectar mediante los análisis toxicológicos habituales. Esto representa un desafío tanto para las autoridades como para los equipos médicos que reciben a una persona intoxicada.
El fenómeno tampoco se limita a las drogas tradicionales. Las redes sociales y las plataformas de mensajería facilitaron nuevas formas de comercialización y distribución, mientras que determinadas sustancias pueden presentarse bajo nombres o formatos que buscan disminuir la percepción de riesgo.
En Argentina, el seguimiento de estos compuestos también llevó a reforzar los controles sobre los precursores químicos utilizados para su elaboración. El Gobierno nacional incorporó durante 2026 nuevas herramientas de fiscalización y destacó la importancia de los sistemas de alerta temprana para detectar sustancias emergentes.
LA ADVERTENCIA DE LOS ESPECIALISTAS
Para los profesionales de la toxicología, uno de los mayores problemas es precisamente la falta de información disponible sobre aquello que finalmente llega al organismo.
El consumidor puede desconocer qué sustancia está tomando, cuál es su concentración, qué grado de pureza tiene y si contiene otros compuestos. En determinadas sustancias, pequeñas variaciones en la cantidad pueden producir grandes diferencias en sus efectos.
Por eso, ante signos como temperatura corporal extremadamente elevada, dificultad para respirar, convulsiones, dolor en el pecho, pérdida de conciencia o agitación extrema, se requiere atención médica urgente.
Los recientes procedimientos en Mendoza volvieron a poner en evidencia que el problema no pasa únicamente por la circulación de determinadas drogas, sino también por un mercado clandestino en permanente transformación, donde la composición real de lo que se vende puede ser muy diferente de lo que el consumidor cree estar adquiriendo.