DESAGUADERO RECIBIÓ AGUA EN FEBRERO DE 2024 TRAS 18 AÑOS, PERO DESDE ENTONCES EL GOBIERNO NO VOLVIÓ A LIBERAR CAUDALES
El histórico ingreso de agua al río Desaguadero en febrero de 2024 despertó expectativas sobre una recuperación ambiental que nunca tuvo continuidad. Más de dos años después, el cauce volvió a quedar seco y crecen los cuestionamientos por la falta de una política que contemple liberaciones periódicas cuando las condiciones hídricas lo permitan.
En febrero de 2024, el agua volvió a recorrer el cauce del río Desaguadero luego de 18 años sin recibir un aporte significativo, un hecho histórico que fue celebrado por vecinos, ambientalistas y especialistas. Sin embargo, aquella imagen que devolvió vida a uno de los sistemas hídricos más importantes del este mendocino quedó como un episodio aislado. Desde entonces, no volvieron a registrarse nuevos aportes de agua hacia el Desaguadero.
Aquel ingreso fue posible gracias a excedentes provenientes del sistema del río Tunuyán y permitió que sectores del cauce volvieran a humedecerse después de casi dos décadas. El acontecimiento alimentó la expectativa de que la provincia avanzara hacia una estrategia que contemplara caudales ambientales de manera periódica cuando la disponibilidad hídrica lo permitiera. Esa posibilidad, hasta el momento, no se concretó.
La falta de continuidad reavivó las críticas hacia el Gobierno de Mendoza y los organismos responsables de la administración del recurso hídrico. Distintos sectores sostienen que, cuando existen excedentes, debería evaluarse la realización de liberaciones controladas para favorecer la recuperación del ecosistema del Desaguadero en lugar de limitar el manejo del agua exclusivamente a los usos productivos tradicionales.
Los beneficios de mantener un flujo ambiental periódico son ampliamente reconocidos por especialistas. Entre ellos figuran la recuperación de humedales, la protección de la flora y fauna autóctonas, la mejora del hábitat para aves migratorias, la recarga de acuíferos, la disminución de la erosión del cauce y la reducción del polvo en zonas áridas. Además, un río con presencia de agua contribuiría a revitalizar las Lagunas de Guanacache, consideradas un sitio de importancia internacional por su biodiversidad.
También podrían generarse impactos positivos para las comunidades del este provincial mediante el desarrollo del turismo de naturaleza, la pesca deportiva en sectores habilitados, actividades recreativas y nuevos proyectos de conservación ambiental que hoy resultan prácticamente imposibles con un cauce completamente seco.
Mientras la crisis hídrica continúa siendo uno de los principales desafíos de Mendoza, la imagen del Desaguadero con agua en febrero de 2024 quedó como un recordatorio de lo que podría lograrse si existiera una planificación que compatibilizara el abastecimiento para consumo y producción con la recuperación ambiental del río. Por ahora, aquella postal sigue siendo una excepción y no el comienzo de una política sostenida.
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Fuentes consultadas:
- Departamento General de Irrigación.
- Sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, Desaguadero y del Bebedero.