ALERTA MÁXIMA POR EL “SÚPER NIÑO”: LA OMM PREVÉ UN PICO EN DICIEMBRE Y CRECE LA PREOCUPACIÓN POR INUNDACIONES

ALERTA MÁXIMA POR EL “SÚPER NIÑO”: LA OMM PREVÉ UN PICO EN DICIEMBRE Y CRECE LA PREOCUPACIÓN POR INUNDACIONES

Un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial advierte sobre un fortalecimiento histórico del fenómeno para el cierre de año. La fragilidad en la infraestructura urbana y los cauces de riego enciende las alarmas ante el riesgo inminente de severas tormentas.

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Por Redacción R7Digital 10 de octubre de 2026

No es un secreto para quienes habitan al pie de los Andes que el clima de la región ha mostrado señales atípicas en los últimos meses. Sin embargo, los datos técnicos terminaron de confirmar lo que muchos miraban con inquietud desde la observación cotidiana. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió un informe contundente: el fenómeno de El Niño continuará intensificándose sin pausa hasta alcanzar su punto álgido durante diciembre de 2026, configurando un escenario denominado "Súper Niño" que amenaza con alterar drásticamente los patrones meteorológicos locales.

El contexto no permite margen para la indiferencia. Venimos de presenciar precipitaciones atípicas y nevadas históricas en la cordillera que obligaron al cierre prolongado de los pasos fronterizos. Pero el panorama que se vislumbra para el último trimestre del año genera una fundada preocupación tanto en el sector productivo como en la infraestructura urbana de la provincia. Según el organismo internacional, el calentamiento anómalo en el Océano Pacífico alcanzará registros récord, desencadenando temporales de lluvia de volumen inusual sobre el centro y oeste argentino.


El temor principal no radica únicamente en la cantidad de agua caída, sino en la capacidad de respuesta de un territorio históricamente vulnerable a las crecidas repentinas. La combinación de tormentas estivales severas, granizo y precipitaciones torrenciales pone en jaque no solo a la matriz agrícola —que aún se recupera de contingencias anteriores— sino también a los sectores periurbanos y los cauces aluvionales que atraviesan los departamentos del Oasis Central y la Zona Este. Si los colectores, canales de riego y acequias no se encuentran en óptimas condiciones de saneamiento para el momento en que se desate el pico meteorológico, las inundaciones urbanas y el anegamiento de cultivos dejarán de ser un riesgo teórico para convertirse en una emergencia concreta.

Especialistas e hidrólogos concuerdan en que la previsión del tiempo ya no es suficiente si no viene acompañada de un plan de contingencia preventivo a escala municipal y provincial. La actualización de mapas de riesgo, el drenaje profundo de cauces y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana resultan urgentes antes de que el calendario marque el inicio del verano.

La advertencia global está sobre la mesa y los márgenes de maniobra se acortan. Resta saber si la preparación estará a la altura de las circunstancias o si, una vez más, el agua sobrepasará la capacidad de reacción cuando el pico de diciembre golpee la puerta de nuestros valles.



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