ALERTA EN MENDOZA POR EL SÚPER NIÑO: DETECTARON 522 BARRIOS IRREGULARES Y PREOCUPA EL RIESGO DE INUNDACIONES
Un relevamiento provincial identificó más de 520 barrios y loteos irregulares, algunos ubicados cerca de cauces y zonas de desagüe. Luján de Cuyo y Maipú concentran la mayor cantidad de casos registrados. En el Este, Junín informó tres barrios, mientras todavía faltan datos de algunos municipios.
UN RELEVAMIENTO QUE PONE EL FOCO EN LAS ZONAS VULNERABLES
Mendoza enfrenta un desafío de cara a la temporada de tormentas: identificar los sectores donde la combinación de lluvias intensas, infraestructura insuficiente y construcciones sin regularizar puede aumentar el riesgo de inundaciones.
Un relevamiento de la Subsecretaría de Infraestructura contabilizó 522 barrios irregulares en la provincia, a partir de la información aportada por los municipios. El registro todavía no está completo, por lo que la cifra podría modificarse cuando las comunas pendientes entreguen sus datos.
El trabajo busca determinar dónde existen viviendas asentadas en las cercanías de cauces, colectores o zonas naturales de escurrimiento. En algunos sectores también se detectaron carencias de servicios básicos y conexiones de cloacas o desagües que no cumplen con las condiciones correspondientes.
La preocupación creció después de las tormentas registradas durante los últimos días, que provocaron anegamientos en distintos puntos de Mendoza. El escenario vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de conocer con precisión qué zonas pueden verse afectadas y qué obras o medidas preventivas resultan prioritarias.
La presencia de un barrio irregular no significa automáticamente que todas sus viviendas estén expuestas al mismo peligro. El riesgo depende de factores como la ubicación, la topografía, la cercanía a los cauces, la capacidad de drenaje y las condiciones de la infraestructura existente.
LUJÁN Y MAIPÚ CONCENTRAN LA MAYOR CANTIDAD DE CASOS
De acuerdo con los datos difundidos por el relevamiento provincial, Luján de Cuyo encabeza el registro, con 268 barrios irregulares. Detrás aparece Maipú, con 180, mientras que Guaymallén informó 24.
Entre Luján y Maipú suman 448 de los 522 casos contabilizados hasta el momento. Esto representa la mayor parte del registro disponible y explica por qué ambos departamentos aparecen entre los principales focos de atención de las autoridades.
En Luján, además, se indicó que 11.430 familias avanzaron con la regularización de sus construcciones. Ese dato muestra que el fenómeno no se limita a un problema de planificación urbana: también involucra procesos administrativos y sociales que requieren respuestas para quienes habitan esos lugares.
El mapa del Gran Mendoza todavía debe completarse. La información de Ciudad y Las Heras estaba pendiente al momento de difundirse el relevamiento, por lo que no existe todavía una fotografía definitiva de todas las zonas con irregularidades.
En Capital, una parte importante de los casos se concentra en el oeste, en las inmediaciones de La Favorita. En Las Heras, una de las áreas señaladas es El Challao, en el límite con Ciudad.
QUÉ OCURRE EN EL ESTE PROVINCIAL
El relevamiento también incluyó datos de departamentos alejados del Gran Mendoza. En la zona Este, Junín informó tres barrios irregulares, mientras que Rivadavia registró 15 asentamientos o barrios de estas características y San Martín comunicó siete loteos que presentan subdivisiones internas.
En otros sectores de la provincia también se identificaron situaciones que requieren una revisión más detallada. General Alvear informó 20 barrios irregulares, mientras que San Carlos registró cinco loteos informales, uno de ellos con alrededor de 400 subdivisiones.
Estas cifras no permiten establecer por sí solas el nivel de peligro de cada lugar. Para determinar qué barrios podrían sufrir inundaciones, es necesario cruzar los datos de ubicación con mapas de escurrimiento, antecedentes de tormentas, características del terreno y estado de los desagües.
En el Este mendocino, como en el resto de la provincia, contar con información precisa puede ayudar a organizar tareas preventivas, establecer prioridades y orientar las intervenciones de los organismos responsables.
EL SÚPER NIÑO Y LA PREOCUPACIÓN POR LAS TORMENTAS
El fenómeno climático de El Niño está asociado con cambios en los patrones de precipitaciones y puede aumentar la probabilidad de lluvias intensas en determinadas regiones. Sin embargo, sus efectos no son idénticos en todos los lugares ni permiten asegurar que cada tormenta provocará inundaciones.
En Mendoza, las autoridades vienen preparando medidas ante la posibilidad de una temporada con episodios de precipitaciones fuertes. El principal desafío consiste en reducir la exposición de las personas y mejorar la capacidad de respuesta frente a lluvias que puedan superar las condiciones habituales de drenaje.
Las zonas bajas, los sectores próximos a cauces y los lugares donde el agua encuentra dificultades para escurrir requieren especial atención. La acumulación de residuos, los desagües obstruidos y las conexiones inadecuadas pueden agravar los problemas durante una tormenta.
Por eso, la identificación de barrios irregulares constituye una herramienta de planificación, pero debe complementarse con inspecciones, obras y protocolos de emergencia. El objetivo no es únicamente registrar las construcciones, sino establecer qué medidas hacen falta para reducir los riesgos y proteger a las familias.
QUÉ MEDIDAS SE BUSCAN PRIORIZAR
La información recopilada por Infraestructura y los municipios permitirá determinar dónde pueden ser necesarias obras de emergencia y qué sectores necesitan un seguimiento más cercano. Entre las tareas que pueden resultar relevantes se encuentran la limpieza de colectores, el mantenimiento de cauces, la mejora de los drenajes y la evaluación de las conexiones de servicios.
También es importante que los vecinos conozcan las recomendaciones de Defensa Civil antes de las tormentas. Mantener limpios los desagües particulares, asegurar objetos que puedan ser desplazados por el viento y evitar circular por calles inundadas son medidas básicas de prevención.
Si el agua ingresa a una vivienda, se recomienda evitar el contacto con instalaciones eléctricas y seguir las indicaciones de los organismos de emergencia. Tampoco se debe ingresar a cauces o canales para intentar cruzarlos o retirar objetos durante una crecida.
El relevamiento de los 522 barrios marca un punto de partida para dimensionar un problema que combina ordenamiento territorial, infraestructura y prevención. Con información todavía pendiente y una temporada de tormentas bajo observación, el desafío para Mendoza será transformar esos datos en medidas concretas que reduzcan la vulnerabilidad de las zonas más expuestas.
Fuentes consultadas:
Gobierno de Mendoza, Subsecretaría de Infraestructura