ALBANIA EN LLAMAS: DEL RECHAZO AL RESORT DEL YERNO DE TRUMP A CINCO DÍAS DE DISTURBIOS QUE INCENDIARON LA SEDE DEL TRIBUNAL SUPREMO

ALBANIA EN LLAMAS: DEL RECHAZO AL RESORT DEL YERNO DE TRUMP A CINCO DÍAS DE DISTURBIOS QUE INCENDIARON LA SEDE DEL TRIBUNAL SUPREMO

La “Revolución de los Flamencos” nació en mayo contra un megaproyecto turístico vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Hoy, con los estudiantes al frente, exige la renuncia del primer ministro Edi Rama. Hay más de 200 heridos y 167 detenidos.

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Por Alfonso Conrado 18 de octubre de 2026

Albania atraviesa su mayor crisis política en años. El sábado 17 de octubre, en el quinto día de disturbios en Tirana, un incendio afectó la primera planta del edificio del Tribunal Supremo, en medio de enfrentamientos entre manifestantes y policías. La escena resume la escalada de un movimiento que comenzó en mayo como una protesta ambiental y hoy se transformó en un reclamo contra el Gobierno.

El origen está en la costa del Adriático. Un grupo de inversores vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, y a socios cataríes proyecta un desarrollo turístico de lujo en la isla de Sazan, una antigua base militar deshabitada, y en la península de Zvërnec, dentro del paisaje protegido de Vjosa-Narta, un humedal que sirve de hábitat a flamencos y aves migratorias. Según la fuente, el proyecto se estima entre los 1.200 y los 4.500 millones de dólares.

Las protestas estallaron a fines de mayo, cuando se difundieron imágenes de maquinaria pesada y vallas en Zvërnec. Miles de personas salieron a la calle con siluetas de flamencos, símbolo de un movimiento que se conoció como la “Revolución de los Flamencos”. Los reclamos apuntaban a la privatización de tierras en un área protegida, a una ley de 2024 que levantó la prohibición de construir en esas zonas y a la falta de audiencias públicas, además de dudas sobre el origen de los fondos y la legalidad de los procedimientos.


La compra de tierras agregó más tensión. En abril de 2026, una sociedad vinculada al proyecto adquirió 102,9 hectáreas en Zvërnec a Artur Shehu, un empresario albanoestadounidense radicado en Miami, por unos 122 millones de euros. La fiscalía especial investiga a Shehu por presunto lavado de activos y por cómo obtuvo originalmente esos terrenos, mientras que vecinos aseguran que parte de la tierra se les quitó. El vendedor niega irregularidades. La fiscalía aclaró que la investigación no involucra a empresas de Kushner, y no hay denuncias en su contra ni en la de su esposa, Ivanka Trump. Kushner y el Gobierno albanés sostienen que su vínculo con Trump no influyó en la aprobación del proyecto, y el desarrollador afirmó que el futuro de la obra “lo determinarán Albania y los albaneses”.

Con el paso de los meses, la protesta se amplió. Dejó de ser solo ambiental para cuestionar la corrupción, el costo de vida y la concentración del poder, y pasó a pedir la renuncia del primer ministro socialista Edi Rama, que obtuvo en 2025 su cuarto mandato consecutivo y respalda el proyecto. El movimiento recibió el apoyo de los principales partidos de la oposición, aunque sus organizadores insisten en que es independiente. Los reclamos se replicaron entre la diáspora albanesa en otros países de Europa.

La nueva fase comenzó esta semana, cuando se sumaron estudiantes secundarios y universitarios, que denuncian el aumento del costo de la educación y las condiciones de las universidades. Las marchas derivaron en cinco días consecutivos de choques en Tirana, con cócteles molotov, gases lacrimógenos y cañones de agua. Según la policía, hay 167 detenidos y 132 agentes heridos. Las autoridades sanitarias elevan a 207 el total de heridos. Siete policías fueron suspendidos y están bajo investigación por exceso en el uso de la fuerza, según informó el propio Rama.


Los manifestantes incendiaron además la entrada del edificio del Banco de Albania y atacaron otras sedes oficiales. En ese marco se produjo el fuego en el Tribunal Supremo, con riesgo de pérdida de documentación judicial. Hasta el momento no hay investigación oficial concluida sobre su origen. Los medios que lo reportaron lo describen como parte de los disturbios, sin que se haya establecido una relación directa con el proyecto de Kushner ni con una decisión judicial sobre la compra de tierras.

El Gobierno respondió con una mezcla de condena y apertura. Rama dijo que respeta a los estudiantes y que su derecho a protestar será protegido, pero rechazó renunciar y sostuvo que algunas fuerzas “dentro y fuera” del país buscan frenar el camino de Albania hacia la Unión Europea. El ministro del Interior acusó a la oposición de explotar la violencia y alertó sobre la participación de menores. Del otro lado, el líder opositor Sali Berisha apoyó públicamente a los estudiantes. El presidente Bajram Begaj pidió calma y recordó que la Constitución y la ley deben ser el límite para todos.

Lo que comenzó como la defensa de una laguna y de unos flamencos terminó convertido en una crisis que pone en jaque al Gobierno. El resort de Kushner sigue siendo el símbolo del reclamo, pero la calle exige hoy mucho más: un cambio político en un país que aspira a integrar la Unión Europea.

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