ADIÓS A ZUHAIR JURY, EL GENIO CREATIVO DETRÁS DE LOS GRANDES ÉXITOS DE LEONARDO FAVIO: MURIÓ A LOS 89 AÑOS EL GRAN NARRADOR CUYANO
El escritor, guionista y director nacido en Luján de Cuyo, hermano y socio creativo de Favio, dejó una obra que llevó a la pantalla la voz de los humildes y de los pueblos. Argentores lo despidió como una "figura central e imprescindible" de la cultura argentina.
Hay despedidas que se dan en voz baja y, sin embargo, hacen temblar la memoria de todo un país. Este domingo faññeció Jorge Zuhair Jury, escritor, guionista y director, a los 89 años. La noticia la difundió Argentores, que lo definió como una "figura central e imprescindible" de las letras, el cine y el patrimonio cultural argentino.
Nació en Luján de Cuyo, Mendoza, y su escuela fue la vida. Aprendió en la calle, en los oficios, en la observación de lo cotidiano y en una pasión temprana por la lectura. Solía decir que junto a su hermano Leonardo habían aprendido más mirando que en las aulas, y que el paisaje y la "teluria" cuyana eran parte de la sensibilidad de quienes nacen en esa tierra. De ahí salió una literatura poblada de seres solitarios y postergados, tratados sin condescendencia, con una mirada capaz de encontrar poesía en sus vidas.

Con Leonardo Favio formó una de las sociedades creativas más singulares y fecundas de la cultura argentina. No fue una colaboración ocasional sino una hermandad de miradas: Zuhair recordaba que nunca discutían un guion, porque compartían una forma de ver el mundo forjada en las mismas conmociones de la infancia. Él escribía las historias; su hermano las llevaba a otro territorio con la cámara, el ritmo y la luz.
La lista de títulos alcanza para escribir un capítulo entero de la historia del cine nacional. Crónica de un niño solo, Este es el Romance del Aniceto y la Francisca..., El dependiente, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo, Soñar, soñar y Gatica, el Mono llevan su firma en el guion. Dos de sus cuentos, incluidos en el libro El dependiente y otros cuentos (1969), pasaron directamente a la pantalla: El dependiente y El romance del Aniceto y la Francisca, esta última basada en su relato El cenizo y considerada una de las obras más celebradas de Favio. Años después, ese universo volvió al cine en Aniceto.
Con Nazareno Cruz y el lobo, estrenada en 1975 y escrita por los dos hermanos a partir del radioteatro de Juan Carlos Chiappe, esa alianza conmovió a todo un pueblo. La película reunió a más de 3,5 millones de espectadores, superando a su exitosa y record de taquilla Juan Moreira, y fue durante décadas el film más visto de la historia del cine argentino, hasta la llegada de Relatos salvajes, en 2014. Hoy Nazareno ocupa el segundo lugar histórico, y Moreira el quinto.

Pero Zuhair tuvo también un camino creativo propio. Escribió para realizadores como Lautaro Murúa y Fernando Siro, firmó el guion de Natasha, de Eber Lobato, y participó en la versión animada de Martín Fierro.
Como director, debutó en 1978 con El fantástico mundo de la María Montiel, con Rodolfo Bebán, Raúl Lavié, Juanita Lara y Leonor Benedetto, que obtuvo el primer premio en el Festival Internacional de Karlovy Vary. Después llegaron La mayoría silenciada, El largo viaje de Nahuel Pan, Doña Ana, Tobi y el libro mágico y El piano mudo. Los guiones de El largo viaje de Nahuel Pan y de El piano mudo recibieron primeros premios del INCAA, y en varias ocasiones fue distinguido con el Cóndor de Plata por argumento y guion.
También fue un hombre de libros: Había una vez un general, Romance del Aniceto, El glorioso velorio de la Juana Pájaro y Yo vengo de ahí, un libro de poemas de 2022 en el que evocó su infancia, a su madre y a su hermano.
Durante años, acompañó y potenció el brillo inmenso de Leonardo, muchas veces relegando su propia obra. Hace unos pocos años colectivos Cultura Somos Todos, trabajó para "repatriarlo" y homenajearlo, y así el escritor volvió a ser abrazado por nuestro terruño, el suyo.
Se va el narrador de los humildes, de los pueblos y los suburbios, un hombre que convirtió la memoria de su tierra en arte de enorme carga simbólica y sentimiento. Quedan sus libros, sus películas y esas historias que, gracias a él y a su hermano, siguen latiendo en la pantalla y en la memoria colectiva. Hoy la tierra que lo vio nacer lo despide con el mismo cariño con que él la supa retratar.